martes, 10 de agosto de 2010

Elefantes: ¿Como se mantienen frescos en ambientes tan calurosos?

martes, 10 de agosto de 2010
Al igual que los seres humanos, los animales deben mantener la temperatura de su cuerpo dentro de ciertos límites para poder sobrevivir. En los medio ambientes más severos, algunos animales han desarrollado maneras asombrosas para luchar contra el calor.

Los elefantes son un claro ejemplo de ello. Estos animales viven en hábitats muy calurosos, lo que les ha obligado a desarrollar curiosos mecanismos para poder sobrevivir a las altas temperaturas.

El primero de ellos, es su propia piel, la cual, si os habéis fijado, es varias tallas mayor que su cuerpo. Solemos relacionar los pliegues y arrugas en la piel con la vejez, pero en el caso de los elefantes no es así, ya que simplemente es un magnífico mecanismo para conservar su temperatura corporal. La energía del calor se pierde por la piel, de manera que cuanto más piel, pues mejor. Las arrugas en la piel de un elefante le proporcionan una mayor superficie por la cual puede escapar el exceso de calor.

Además, mientras juegan, los elefantes se refrescan en el agua lodosa. Cuando salen de las charcas, el lodo se acumula en los pliegues y mantiene la humedad cerca de la piel. Esta humedad se evapora poco a poco y refresca al elefante, igual que a nosotros nos refresca la transpiración cuando se evapora.

Pero el sistema más impresionante para reducir el calor, se encuentra en las orejas de los elefantes, lo que explica también el gran tamaño de éstas. Como vemos en la siguiente imagen de una cámara infrarroja,


las orejas despiden mucho calor. Cuando la temperatura ambiental es muy alta, los vasos capilares que se encuentran en las orejas se abren y dejan que la sangre se enfríe al pasar por la piel, que no es más gruesa que un papel. Además, mueven las orejas como si de abanicos se tratasen para ayudar a enfriar la sangre un poco más.

Toda la sangre de un elefante, 360 litros aproximadamente, puede pasar por sus orejas en unos 20 minutos. Así, la sangre ya a menor temperatura, sigue viajando por todo el sistema refrescando su cuerpo y su cerebro. Los elefantes africanos tienen las orejas más grandes que sus congéneres asiáticos ya que las temperaturas del continente africano son más elevadas y por lo tanto, necesitan una mayor refrigeración.

Fuente:



jueves, 5 de agosto de 2010

¿Qué es y a quién se debe el concepto de sensación térmica?

jueves, 5 de agosto de 2010
Muchas veces, viendo el tiempo en la tele, el meteorólogo nos advierte de que tal día vamos a llegar a una determinada temperatura pero que la sensación térmica será de X ºC. Hoy intentaremos explicar de una forma sencilla el por qué se decidió utilizar estas dos medidas y quien está detrás de su descubrimiento.

¿Por qué necesitamos estas dos medidas?

Pues bien, lo primero que hay que mencionar es que la temperatura del aire exterior es pocas veces un indicador seguro y de confianza para determinar el frío que una persona puede sentir, si está expuesto al aire libre. Existen otros parámetros meteorológicos que influyen como son la velocidad del viento, la radiación y la humedad relativa, por lo que se hizo necesaria otro tipo de medición, la sensación térmica. Por lo tanto, podemos hacer una primera definición de sensación térmica como el grado de incomodidad que un ser humano siente, como resultado de la combinación de la temperatura y el viento en invierno y de la temperatura, la humedad y el viento en verano.

Los dos factores que nos hacen "sentir frío" son la diferencia térmica entre la piel y el medio ambiente y la velocidad del viento.

La razón de por qué el viento nos hace sentir frío es muy simple ya que, cuanto más rápido se mueve el viento, más calor atrae, por lo que si tu piel se encuentra expuesta, el cuerpo se enfría mucho antes que si no estuviera en contacto.

Por poner un ejemplo muy simple, imaginaros que os encontráis varias personas en una casa en pleno verano y no hay quien pare dentro, hace un calor infernal. Uno de vosotros decide encender un ventilador que apunta directamente a su cara. ¿Qué ocurre? En principio, la temperatura no ha variado, todos seguís sudando como pollos pero el listillo del ventilador tiene una "sensación térmica" mucho más placentera, ya que el aire del ventilador al rozar su cuerpo atrae el calor de la piel y se siente más cómodo y fresco. En cuanto algún gracioso lo apague, volverá a la cruda realidad y la sensación de calor será la misma que el resto de la gente.

En verano, cuando la humedad es elevada, el valor de la sensación térmica excede al de la temperatura del aire. En este caso, la sensación térmica cuantifica la dificultad que el organismo encuentra para disipar el calor producido por le metabolismo interno y la incomodidad asociada con una humedad excesiva.

Cuando la temperatura de la piel es menor que 39ºC, el viento disminuye la sensación térmica. En cambio, si la temperatura supera los 39ºC, la aumenta.

¿A quién debemos la idea del cálculo de sensación térmica?

Nos tenemos que remontar al año 1940. el explorador y geógrafo norteamericano Paul Siple se encontraba con su compañero explorador Charles Passel en una expedición en la Antártida. Ellos fueron los que realizaron los primeros avances en la investigación de sensación térmica, ya que Siple y Passel dejaban botellas de agua fuera de la cabaña en su estación base y medían el tiempo que tardaba en agua en congelarse en condiciones de viento diferentes. Después de tomar cientos de lecturas, la pareja pudo tomar una primera idea de lo rápidamente que se perdía el calor en diferentes velocidades del viento.

Cuando Siple y Passe hicieron su investigación, en realidad no estaba tratando de desarrollar una temperatura equivalente para que los meteorólogos pudieran anunciarlas. De hecho, su medida original expresaba la pérdida de calor en una unidad mucho menos conocida para el público: vatios por metro cuadrado.

La idea de expresar las sensaciones térmicas en términos de un equivalente de la temperatura no llegó hasta 30 años más tarde, en 1970, cuando muchos meteorólogos comenzaron a traducir sensaciones térmicas en equivalentes de temperatura con el fin de darles a los espectadores un término más familiar.

¿Podemos calcular manualmente la sensación térmica?

La respuesta es afirmativa, si se da el caso de tener en tu poder una calculadora, un termómetro y un anemómetro. Una vez hemos reunido los tres aparatos, procederíamos a resolver la siguiente fórmula:

Sensación térmica (WindChill) = -0.04544 [(10.45 + 10 * RAIZ (V) - V) * (33 - T)] + 33

donde T es la temperatura en ºC y V, la velocidad del viento en km/h.

Os dejo una tablas de correspondencias de sensaciones térmicas entre temperatura/velocidad del viento y temperatura/humedad relativa por si queréis echarle un vistazo. (Pinchad para verlas en su tamaño original).


En el caso del verano, la sensación térmica recibe el nombre de Heat Index, en vez de Wind Chill, que se refiere sólo a medias y bajas temperaturas afectadas por la velocidad del viento.


Si además de la humedad tenemos como condicionante la velocidad del viento, debemos aplicar a la sensación térmica resultante de la tabla anterior los valores de esta nueva tabla.


Fuentes:



 
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