martes, 23 de agosto de 2011

Una explicación "diferente" de los comienzos del mus

martes, 23 de agosto de 2011
El Mus tiene una antigüedad que se remonta por lo menos al siglo XVII. El filólogo vasco y jesuita Manuel de Larramendi que vivió en el XVII, ya lo cita en su famoso Diccionario Trilingüe (vascuence; castellano y latín), que tuvo su primera edición en San Sebastián el año 1.745, como un juego ya consolidado y generalizado entre los vascos y navarros.

En los tiempos antiguos, antes de inventarse el Mus, el lenguaje era tosco e inexpresivo, y los juegos eran tan aburridos, que únicamente la perspectiva de una posible ganancia inducía a algunos codiciosos a sentarse a una mesa de juego. Jamás se les ocurrió a aquellos individuos un dicho ingenioso, una imprecación divertida, una broma cariñosa. El primero que osó decir "vamos a dejar zapateros a estos pardillos" pagó con la vida su ingeniosidad. Muy pocos se atrevieron a repetir la frase, tan común en nuestro tiempo, porque aquellos ignorantes eran suspicaces, siempre esperaban lo peor, y en cuanto se oían llamar de esa chocante manera, empuñaban su espada y atravesaban sin miramiento al osado lenguaraz.

Pero aun cuando lo del "pardillo" fuese perdonado - siempre había personas tolerantes -, quedaba por aclarar lo de "dejar zapatero", cosa que a un marqués, por ejemplo, le causaba una profunda desazón; tanto, que en cuanto lo oía decir, corría a las cuadras, montaba en su caballo y acudía lanza en ristre al palenque de los torneos a desafiar al menguado que pretendía relegarlo a la humillante y vil tarea de confeccionador de calzado. Muchos pagaron con la vida su imprudencia.

Eran tiempos violentos aquéllos, no se conocía ninguna de las ingeniosas y divertidas máximas, sentencias, apostillas, y apotegmas que el Mus ha producido a lo largo de los siglos. Se echaba de menos un juego incruento, en el que se pudiera llamar "pardillo" o "zapatero" al adversario sin que corriera la sangre, y que esos motes y otros parecidos sólo fueran bromas amistosas, y que si hoy te llamo pardillo a ti, mañana me lo llamarás tu a mi.

Esta fue la razón por la que don Alonso de Tudela, de Tudela, y don Tomás del Pinarillo, de la Almunia de Doña Godina, decidieran inventar el juego del Mus para llamarse cosas amigablemente y reírse mientras merendaban. Porque el fin primordial del Mus era para los inventores y sus contemporáneos, el de reírse los jugadores los unos con los otros.

Ya en nuestros tiempos, los más humildes y hasta los más aristocráticos no pueden borrar el recuerdo de aquellas tabernas que fueron la cuna del Mus.

El hecho de que se jugara casi exclusivamente en ellas, no significa que fuera un juego de borrachos, como dice una célebre canción ("los borrachos en el cementerio juegan al Mus"). Es frecuente que los jugadores pasen de la bebida porque ni la propia dinámica del juego lo permite ni el resto de los jugadores sobrios lo aguanta, sobre todo el compañero, pues es la formas más segura de perder una partida. Más aún, es el propio sujeto quien se percata de que con la mente nublada no se puede jugar, ya que el Mus requiere un buen nivel de lucidez y agilidad mentales. Con que haya un solo jugador un poco "acastañado" la partida se distorsiona y los jugadores no lo suelen aguantar.

En resumen, que el Mus tiene su propio mecanismo de autorregulación, debido sobre todo a jugarse de compañeros. Porque cuando uno pierde hasta la ropa interior por estar un poco bebido, allá él; pero cuando además se hace perder al compañero, el asunto cambia de manera notable.

Sin querer afirmar que el verdadero origen del Mus haya que buscarlo en las tabernas, sí podemos afirmar que tuvo en ellas su principal refugio.




jueves, 19 de agosto de 2010

Las cartas sobre la mesa: La baraja española y sus curiosidades

jueves, 19 de agosto de 2010
No podíamos dejar de contar la historia y las curiosidades de este invento que tantos ratos buenos nos ha hecho pasar junto a familiares, amigos e incluso estando solos. Hablamos de las cartas o naipes, y hoy concretamente, hablaremos de la conocida baraja española.

Si buscamos precedentes, se cree que los naipes ya existían en China allá por el año 1120, cuando empleaban el grabado sobre madera para el estampado de las cartas. Luego llegaron a Oriente Medio durante el siglo XIII, donde se encontraron las primeras barajas de 52 naipes, coloreados a mano y divididos en 4 palos: oros, copas, espadas y palos de polo.

En 1375, las cartas llegaron a Europa, y cada pueblo sustituyó los palos y las figuras orientales por aquellas más cercanas a su tradición cultural. En esta época aparecen símbolos como los bastones, bastos, cetros, corazones, cascabeles entre otros.

Centrándonos en la baraja española, es única en el mundo debido a la ausencia de reinas y a la riqueza de sus diseños. Las figuras son de inspiración medieval y sus palos representan a los estamentos más importantes de la época: Los comerciantes (Oros), el clero (Copas), la nobleza (espadas) y los siervos (Bastos). Pueden ser de 40, 48 o de 50 naipes dependiendo del juego.

Fue adoptada en Nápoles durante el dominio de Aragón y ha evolucionado posteriormente más en España que en Italia, por lo que la baraja Napolitana es más parecida a la antigua baraja española.

¿A quién debemos su diseño?

En 1868, un impresor burgalés de origen francés, afincado en Vitoria, Heraclio Fournier, presentó su baraja litografiada, cuyo diseño fue premiado en la Exposición Universal de París. Pero el diseño definitivo de la "Baraja española" que ha llegado hasta hoy bajo diferentes "visiones" artísticas o rústicas es el que realizó Augusto Ríus para el propio Fournier. En España se utilizan 3 estilos diferentes, el de Cádiz, el catalán y el castellano. Principalmente se ven los dos últimos ya que el estilo de Cádiz es más antiguo y es el que se utilizaba para las cartas destinadas a la exportación.

Estilo italiano

Estilo de Cádiz


Estilo catalán

Estilo castellano

Curiosidades de la baraja española (detalles que no me había fijado nunca)

Los reyes se representan generalmente con hombres mayores y barbados. Sin embargo, los reyes de copas y de oros suelen parecer más jovenes.

Desde el siglo XVIII, los caballos de copas y oros suelen mirar hacia la izquierda, mientras que los de bastos y espadas lo hacen hacia la derecha.

En cuanto a la curiosa Sota, pese a su apariencia afeminada, en realidad se trata de un paje de pie y simboliza al criado o mensajero. Los colores de las calzas, inicialmente todas rojas, y de los sayos, así como la posición de sus piernas y la colocación del motivo del palo, varían según los palos y la inventiva de los autores del diseño.

¿Por qué decimos "Pinta en..."? Las pintas y los símbolos

Una de las innovaciones de la baraja española respecto a las de otros países fue la adopción de las pintas o discontinuidades en los lados inferior y superior del rectángulo que encierra los motivos de cada naipe. Estas pintas ya aparecen en barajas del siglo XVI para, según se cree, dificultar la visión de las cartas a los mirones, objetivo que posteriormente sería perfeccionado con la utilización de los índices. Efectivamente, ambos recursos hacen que el jugador no necesite extender las cartas que tiene en la mano para saber cuáles son, ya que con sólo separarlas un poco conoce a qué palo pertenecen y qué figura o carta numeral es cada una. El palo de oros no tiene pintas; el de copas tiene una; dos, el de espadas y tres, el de bastos.

Pintas en las cartas
Es posible observar que con la adopción de las pintas los palos de la baraja se ordenan del modo siguiente: oros, copas, espadas y bastos.

Fuentes:



 
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