viernes, 11 de marzo de 2011

La "dolorosa" tradición del tirón de orejas en los cumpleaños

viernes, 11 de marzo de 2011
Todos hemos sufrido en nuestras carnes a aquel familiar o amigo que coge tu oreja el día de tu cumpleaños como si fuera lo último que fuera a hacer en su vida y la estira y retuerce tantas veces como años estés cumpliendo.

No se trata de una tradición a nivel mundial. Parece circunscribirse al área mediterránea. Incluso hay quien dice que es originaria de Italia (país en el que también se sigue esta tradición). También en en países sudaméricanos como Argentina se da esta curiosa forma de felicitar al prójimo.

La oreja es objeto de numerosos simbolismos entre las civilizaciones orientales y africanas: representa desde la inteligencia cósmica del mito hindú de Vaishvánara, hasta la sexualidad para las tribus dogon y bambara, de Malí.

Curiosamente, entre los chinos, las orejas largas son signo de sabiduría e inmortalidad. Se dice que las orejas de Lao-tse medían unos 17 centímetros. Se apodaba, además, orejas largas.

Tirando de las orejas, manifestamos el deseo de que la persona felicitada tenga larga vida y adquiera cada vez mayor sabiduría.”

Por otra parte, también existe la expresión "dar un tirón de orejas", que no tiene nada que ver con la tradición que hemos comentado, ya que su significado es totalmente opuesto, es decir, "dar un tirón de orejas" significa una llamada de atención o reprimenda por algo que se ha hecho mal.



sábado, 19 de febrero de 2011

La curiosa historia de los centenarios tacos (de pared)

sábado, 19 de febrero de 2011
Este pequeño y no por ello menos magnífico objeto celebra su cumpleaños, y cumple nada más y nada menos que ¡100 años! Creo que un invento tan socorrido como este se merecía una mención para que todos supiéramos un poquito más sobre quien o quienes hicieron que esta "herramienta" llegara hasta nosotros.

Pues bien, como hemos dicho anteriormente, 100 años atrás, en 1911, el ingeniero británico John Rawlings patentó el invento. Su curiosa historia comenzó cuando le propusieron el reto de enganchar unos accesorios eléctricos (apagadores) en las paredes del Museo Británico, pero de tal manera que no deteriorara las paredes y que se notara lo mínimo posible.


Hay que mencionar que hasta esos días, colocar una tubería, apagadores o lámparas en una pared o un techo, era prácticamente una obra de albañilería. El procedimiento comúnmente empleado consistía en hacer un tremendo boquete con cincel y martillo, a fin de lograr un agujero del tamaño suficiente como para colocar un bloque de madera; trozo que luego era cubierto con más yeso o cemento para dejarlo firmemente sujeto.

Una vez que se tenía esa base, entonces podía clavarse o atornillarse sobre ella el dispositivo que se deseara. Claro que si el peso era mucho o el tiempo pasaba y se deterioraba la madera, había que renovar la obra comenzando desde el principio. Lo chistoso es que más de algún desesperado trabajador optaba por colocar trozos de madera cada vez mayores, con la esperanza de que la resistencia aumentara en la misma proporción.

Visto este mecanismo, os podéis imaginar que los administradores del edificio estaban al borde de un infarto con sólo pensar en los boquetes que tendrían que hacerse en el magnífico Museo.

Con algunos conocimientos de física clásica y mucho de experiencia personal, John Rawlings pensó: “lo que necesito es un ancla y eso lo podría lograr si el material se expandiera.” Y es que cuando enfrentamos un problema de fuerza, la tentación inmediata es recurrir a más fuerza. Algo así como el dicho que afirma: “Según el gato es la pedrada.” No hay duda de que muchas veces vale más maña que fuerza. Esa fue la estrategia seguida por Rawlings.

Lo primero que pensó fue que la presión ejercida sería mayor si el agujero en la pared tuviera el menor tamaño posible. Luego se le ocurrió que la dureza del material, en este caso la propia madera de los tacos tradicionales, no le permitiría expandirse como para anclar lo suficiente en los tabiques.

Dándole vueltas y más vueltas en la cabeza, ideó que en un agujero pequeño, que casi no dañara las paredes, sería mejor utilizar un material suave y deformable que se ajustara al reducido espacio. Así pues, rompió con un mito y en lugar de intentar usar bloques más grandes de madera o de maderas más duras, optó por usar algo tan suave como la fibra vegetal con que se hacían los costales o sacos: el yute.

En este punto apareció un problema, que consistía en cómo introducir un hilo y acomodarlo de tal manera que al meter el tornillo se lograra el anclaje por expansión. Esto fue resuelto cuando se le ocurrió pegar con cola varias de estas fibras, dejando un agujero en el centro de ellas.

Finalmente, quedaron tan contentos en el museo y tan sólidamente instalados los equipos, que John Rawlings decidió producirlos masivamente para su venta. Durante un tiempo, recorrió pueblos y pueblos con su carroza, haciendo demostraciones de como un taco podía sujetar mejor sus platos en la pared que un gran taco de madera. El éxito no tardó en llegar, pero como su invento, aunque ya estuviera patentado podría ser copiado por cualquiera, tuvo que trabajar en mejorar su diseño.

Así fue como aparecieron unos tacos metálicos expansivos, especiales para cemento. Pero el máximo logro, por su economía, rendimiento y facilidad de producción, fueron los modernos tacos de plástico.

Con un material de estas características podían modelarse de manera mucho más simple. Una punta hendida hacía mucho más fácil la deformación para anclarse, y además se les dotó con dientes que aumentaban el agarre al orificio en el que eran colocados.

Para terminar, podéis ver en la siguiente foto los cinco primeros modelos diferentes, pero del mismo tipo, y el sexto, que lleva un cáncamo. Fijaos que al dar vueltas la rosca que lleva el cáncamo, tirará hacia atrás de la pieza de latón (amarilla) que se ve abajo, chafando y expandiendo el plástico dentro del agujero.






martes, 9 de noviembre de 2010

La curiosa historia del "Cumpleaños Feliz"

martes, 9 de noviembre de 2010
Uno tiende a pensar que las canciones infantiles no son otra cosa que tradición oral de origen incierto, convertida en dominio público y, como consecuencia, creaciones exentas de todo reclamo propietario.

No es el caso de "Happy Birthday To You" ("Cumpleaños feliz"), considerada por el libro Guinness de récords la canción más popular del mundo, entonada en los más variados niveles de disonancia y en una multitud de lenguas en aniversarios de bebes, adultos y ancianos, incluida en cajas de música, teléfonos celulares y tarjetas de aniversario, llevada al espacio como uno de los testimonios de la cultura del planeta Tierra y memorablemente cantada por Marilyn Monroe el 19 de mayo de 1962 (78 días antes de su muerte) al presidente norteamericano John F. Kennedy, en una celebración multitudinaria en el Madison Square Garden.

El "Happy Birthday To You" no sólo tiene un origen comprobado, sino que además tiene dueño y copyright, y es objeto de una fascinante batalla legal por lo que podría representar unos 2.000.000 de dólares anuales en concepto de derechos de autor.

La historia comienza en 1893, cuando las hermanas Mildred y Patty Smith Hill, maestras jardineras de Kentucky, confeccionaron un libro titulado "Cuentos cantados para el jardín de infantes", que fue publicado por la editorial Clayton F. Summy Co., de Chicago.

La primera canción del libro se titulaba "Buenos días a todos", pero durante un cumpleaños del que las hermanas participaron, Patty sugirió cambiar la letra de la canción por "Happy Birthday To You", como una manera de homenajear a la niña que ese día celebraba su aniversario.

Esto es, en realidad, lo que se supone, porque no existe documentación que establezca que la letra de "Happy Birthday To You", de apenas cuatro líneas, sea efectivamente autoría de Patty Smith.

En marzo de 1924, un editor llamado Robert H. Coleman publicó una versión de "Buenos días a todos", que incorporaba la letra de "Happy Birthday" como alternativa. Con el advenimiento del cine y de la radio, la canción alcanzó una extraordinaria popularidad.

En 1931, fue incluida en el musical The Band Wagon, de George S. Kaufman y Howard Dietz, que protagonizaron Fred Astaire y su hermana, Adele, y dos años más tarde, cuando la Western Union lanzó su primer telegrama cantado, eligió "Happy Birthday To You" como su primera canción.

Fue, precisamente, en 1933, cuando Irving Berlin volvió a usar la canción en su comedia musical As Thousands Cheer (Mientras miles vitorean) que Jessica Hill, la tercera de las hermanas Hill, decidió emprender acciones legales.

Tras demostrar la similitud entre la canción original y "Happy Birthday To You", Jessica Hill logró que una corte la autorizara a registrar la nueva versión, que obtuvo un copyright en 1934.

La compañía Summy de Chicago publicó la canción en 1935. Según la legislación en vigor, los derechos debían expirar en 28 años, pero el acta del derecho de autor sancionada en 1976 los extendió hasta 2010. En 1998, a propósito de una disputa en torno de una canción de Sonny Bono, la Corte Suprema norteamericana añadió 20 años más al derecho de autor, lo que prolongó el copyright sobre "Happy Birthday To You" hasta 2030.

Algunos expertos, como Robert Brauneis, de la Universidad George Washington, argumentan que si bien los méritos para registrar una canción popular son válidos, en el caso de "Happy Birthday To You", los argumentos se ven anulados por la inexistencia de pruebas fehacientes acerca de quién escribió la letra de la canción.




sábado, 22 de mayo de 2010

¿Por qué soplamos velas en los cumpleaños?

sábado, 22 de mayo de 2010
Como muchos de los orígenes, la historia se remonta a la época de la Grecia antigua. Los griegos tenían como costumbre ofrecer dulces a la diosa de la Luna, Artemisa, el sexto día de cada mes, puesto que los cumpleaños de las deidades griegas se celebraban con carácter mensual. En cuanto a los mortales, los cumpleaños de las mujeres y los niños se consideraban indignos de celebrarse, pero el cabeza de familia se conmemoraba con un banquete.

Los pasteles que ofrecian a la diosa estaban hechos con miel y tenían forma redonda representando la Luna llena. Sobre éstos, se encendían unos cirios que simulaban el brillo de nuestro satélite. Los fieles acudían al templo de Artemisa con los pasteles, soplando los cirios tras formular un deseo para que el humo lo transportara hasta la diosa para que pudiera hacerlos realidad.

Esta tradición de apagar las velas estuvo durante un breve periodo de tiempo y no resurgió hasta la Edad Media, gracias a campesinos del Sacro Imperio Germánico, que introdujeron un nuevo tipo de celebración para los niños, llamada Kinderfeste, donde el niño que cumplía años era despertado por la llegada de un pastel coronado con velas encendidas. Estas velas se cambiaban y se mantenían encendidas durante todo el día, hasta que, después de la comida familiar, se despachaba el pastel. El número de velas era igual al de los años que cumplía el niño, más una, que representaba la "luz de la vida".




 
Design by Pocket Free Blogger Templates created by The Blog Templates