viernes, 15 de abril de 2011

Huesos y dientes: "Chivatos" de la edad

viernes, 15 de abril de 2011
En la vida cotidiana, confiamos en el aspecto físico externo de una persona para calcular su edad. Sin embargo, este criterio falla más que una escopeta de feria para conocer los años con exactitud. Lo primero de todo, porque tiene un carácter subjetivo importante y, lo segundo, porque los estragos de la edad se notan más en unas personas que en otras. Así pues, la ciencia forense necesita recurrir a rasgos de los seres humanos que cambian de forma constante con la edad, que puedan estudiarse de forma objetiva y, a su vez, tengan un bajo margen de error. ¿Y qué rasgos especiales son esos que cambian más o menos de forma constante con la edad? Los huesos y los dientes, principalmente.

Huesos chivatos

Los huesos van evolucionado gradualmente con la edad a través de dos procesos diferentes: La osificación y el desgaste óseo. Desde el nacimiento hasta aproximadamente los 20 años de edad, es la osificación la señal más indicativa de la edad de una persona. ¿En qué consiste? Desde el nacimiento, nuestros huesos no están completamente formados sino que se encuentran en un proceso incompleto de desarrollo.

Conforme van pasando los años, y dependiendo de cada hueso, van apareciendo puntos de osificación a partir de los cuales se forma hueso nuevo, lo que provoca un aumento del grosor y de la longitud constante con el tiempo (sin tener en cuenta excepciones). Además, como secuencia de este proceso de osificación, los cartílagos de crecimiento también van convirtiéndose gradualmente en hueso conforme mayor es la edad de la persona. De esta manera, cuando una persona deja de crecer se debe a que los cartílagos de crecimiento están osificados y ya no pueden aumentar más su longitud, lo que ocurre en torno a los 20 años (antes en las mujeres).

Existe la particularidad de que, para cada hueso, existe una edad concreta en la que aparece su punto de osificación y, además, también para cuando se cierra un determinado cartílago de crecimiento. Así por ejemplo, sabemos que el hueso trapecio (en la mano) comienza a osificarse a los 3 años o que el pisiforme (también en la mano) lo hace a los 9 años. Así pues, con una simple radiografía podemos saber en qué edad se encuentra una persona en crecimiento teniendo en cuenta los puntos de osificación y los cartílagos de crecimiento osificados que vemos.

La variedad de huesos que suelen utilizarse en pruebas forenses para determinar la edad de un menor, o para comprobar si realmente se trata de un menor, es muy amplia. Por su facilidad y rapidez, a menudo se utilizan radiografías de la mano-muñeca (radiografía del carpo) para estudiar los huesos correspondientes, pero también se puede estudiar la clavícula, el atlas, el pie, las costillas...

Aunque los resultados que nos ofrecen la osificación de los huesos son bastante fiables, siempre hay que tener en cuenta distintos factores que van a modificar el periodo de osificación. Así, por ejemplo, no sólo los niños y las niñas tienen diferentes patrones de osificación, la etnia también influye bastante. De hecho, la osificación ósea se da antes en los negros que en los blancos. Para tratar de minimizar los errores que pueden inducir estas variables, se comparan las radiografías obtenidas con radiografías o imágenes con el estándar de osificación para un sexo y una población dada.

Dientes chivatos

De la misma forma que los huesos, los dientes son una guía para conocer la edad de una persona a través del estudio de su mineralización y, también, de su desgaste. Cada tipo de diente va a mineralizarse de forma distinta a una edad determinada por lo que, en principio, todos ellos pueden servir de guía para conocer la edad. Sin embargo, lo que suele estudiarse más a menudo para conocer la mayoría de edad de una persona es la mineralización y maduración de los terceros molares (más conocidos como muelas del juicio o "esas dichosas muelas que te hacen dejarte un dineral en el dentista") a través de ortopantomografía.

De esta manera, la presencia de un tercer molar completamente desarrollado (independientemente si ha llegado a erupcionar o no) indica, con mucha seguridad, que la persona tiene 18 o más años. La maduración incompleta indica, con un 90% de probabilidades, una edad inferior a 18 años.

¿Qué factores pueden alterar los resultados de las pruebas de edad?

Como hemos visto antes, existen múltiples variables que van a modificar los resultados de la maduración ósea y también de la maduración de los dientes. Además del sexo y la etnia, hay que destacar gran cantidad de enfermedades que influyen, en mayor o menor medida en el proceso y que pueden falsear los resultados: Múltiples trastornos genéticos, hipotirodismo, déficit de factor de crecimiento, desnutrición...

Junto a todo lo anterior, también hay que tener en cuenta la variabilidad individual de cada uno de nosotros en los procesos de osificación ósea y de mineralización dental. Cuando se analizan los resultados de las pruebas de una persona concreta se hace comparando con los resultados estándares de su población. Aunque se deja cierto margen de seguridad, siempre existen pequeños sesgos imposibles de evitar.




jueves, 21 de octubre de 2010

¿Cómo se añaden las perfectas rayas de colores en las pastas de dientes?

jueves, 21 de octubre de 2010
¿Alguna vez te has preguntado cómo se forman las líneas de colores del dentífrico tan perfectas al salir del tubo? 

Aunque mucha gente lo piense, no se trata de compartimentos separados. El tubo se llena de pasta de dientes, que normalmente es blanca, hasta un cierto nivel. Llegados a ese nivel, el secreto se encuentra en unos distribuidores separados como los de la siguiente imagen. Todos los materiales pasan exhaustivos controles en los laboratorios para mantener el mismo nivel de viscosidad, lo que evita que se mezclen entre ellos.


Una vez que conocemos cómo se ha introducido en el tubo, ahora el dilema está en cómo conseguir que salgan al mismo tiempo, y de manera tan perfecta y fina. La boca del dentífrico, no es solamente un agujero en su parte final; por el contrario, consta de un compartimento que circunda todo el tubo en el último centímetro superior del mismo. 

El compartimento consta de unos agujeritos en la parte de la boca del tubo, casi a la salida, con tantos agujeros como rayas queramos que haya en la pasta de dientes. Al presionar el tubo, hacemos que la pasta blanca entre en ese compartimento exterior y salga por los agujeritos, pero esta vez ya coloreada. 


Como curiosidad, podemos desarreglar el sistema que forma las rayas si presionas el tubo en la parte de la boca de salida, ya que fuerzas al mecanismo que tinta, a ir a través del compartimento principal. De la misma forma, puedes masajear el tubo para que se mezclen las dos sustancias. Y si alguna vez las rayas dejan de formarse en la pasta, sumerge el tubo dentífrico en agua caliente para “reanimar” el colorante. 

Un poco de historia de las curiosas rayas

La patente del método de producir las rayas en tubos de dentífrico, fue comprada por la empresa Lever, por aquel entonces llamada Unilever, a un inventor de Nueva York en 1958, Leonard Lawrence Marraffino, que lo había inventado con el propósito de asemejarlo a un palo de caramelo. Los números de las patentes fueron el 2.789.731 en Estados Unidos y el 813.514 en Reino Unido. 

En 1960, la pasta de dientes con rayas se introdujo en el mercado americano. Unos años más tarde, en 1965, se introdujo como la marca “Signal” en Reino Unido y posteriormente en Europa. La pasta de dientes a rayas lideraba el 8% del mercado en su segundo año a la venta, y desde entonces fue decayendo. 

Empezaron a haber problemas técnicos, y en 1961, uno de cada tres tubos dentífricos no producía bien las rayas de colores. Lever empezó a estar por detrás de sus competidores, Procter, Colgate e incluso Beechams, que acababa de sacar la línea Macleans, símbolo de blancura. 

Algunos diseños de la boca del dentífrico que estaban preparados para producir diferentes clases de lineas con diferentes colores, causaron una gran disputa entre marcas registradas a finales de los 90. Colgate Palmolive, en su patente estadounidense 4.969.767, creo un sistema para combinar dos clases diferentes de líneas de color. 

Aunque las rayas están principalmente por un efecto óptico y para diferenciar los distintos tipos de pastas de una misma marca según su función principal(blanqueante, anti sarro, etc.), contienen diferentes componentes. Por ejemplo, el tubo principal contiene la base, la línea roja añade flúor, y la otra línea le otorga el fresco aroma a menta. Aun así, no es necesario que los componentes tengan que estar separados. 

Muchas gracias @hkappra por proponernos este tema a ballesterizar.


Visto en:
www.taringa.net
www.youtube.com



jueves, 7 de octubre de 2010

Las claves de un gran invento(IV): El cepillo de dientes

jueves, 7 de octubre de 2010
El cepillo de dientes como lo conocemos hoy en día no se inventó hasta 1938. Sin embargo, las primeras formas del cepillo de dientes se conocieron hace más de 5000 años, sobre el 3000 a.C. Las civilizaciones antiguas utilizaron un "palo de masticar", que consistía en una ramita delgada con un extremo deshilachado. Estos "palos de masticar" se frotaban contra los dientes, para eliminar los restos de comida, como en la actualidad.

El cepillo de dientes, similar al utilizado hoy en día, no se inventó hasta 1498 en China. Las cerdas eran en realidad los gruesos pelos rígidos tomados de la parte posterior del cuello de cerdos y jabalíes y estaban atados a los mangos de hueso o de bambú.

Alrededor de 1780, se produjo la primera fabricación masiva de cepillos de dientes gracias William Addis del Clerkenald, Inglaterra. Addis, y más tarde, sus descendientes, fabricaron los mejores cepillos ingleses, donde los mangos fueron tallados en huesos de ganado vacuno y las cerdas naturales porcinas fueron colocadas en agujeros realizados en el hueso sujetadas mediante alambre delgado.

A principios de 1800, los cepillos de cerda natural ya eran de uso general en Europa y Japón. En 1857, HN Wadsworth fue acreditado como el primer estadounidense en realizar una patente de cepillo de dientes (número de patente 18.653, el 7 de noviembre de 1857). Casi treinta años después, en 1885, la empresa de Florencia, Massachusetts, Pro-grafía-lac-TIC, en asociación con el Dr.Rhein, comenzó a producir el cepillo Pro-grafía-lac-TIC para el marketing de masas en los Estados Unidos.

Las cerdas naturales porcinas se utilizaron hasta 1938, fecha en la que Dupont de Nemours, una empresa multinacional de origen estadounidense dedicada fundamentalmente a varias ramas industriales de la química, sustituyó las cerdas naturales por otras sintéticas de nylon. 

Sorprendentemente, el cepillo de dientes no tuvo gran repercusión en la sociedad norteamericana hasta que los estadounidenses fueron influenciados por los hábitos de higiene disciplinada de los soldados durante la Segunda Guerra Mundial. Éstos últimos comenzaron a preocuparse cada vez más con la práctica de una buena higiene bucal y rápidamente se adoptó el cepillo de dientes de nylon como un utensilio básico en todos los hogares.

Fuentes:



 
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