jueves, 25 de noviembre de 2010

Dolores corporales, ¿Pueden predecir cambios climáticos?

jueves, 25 de noviembre de 2010
Seguro que habéis escuchado alguna vez a alguien quejarse de su tobillo o rodilla o muñeca que se lastimó hace unos años y a otro contestándole: "Eso es que va a cambiar el tiempo". ¿Tiene esto una explicación científica que lo respalde?

Este tema que parece tan trivial, tiene detrás una rama de la ciencia denominada bioclimatología, que investiga las consecuencias de los cambios atmosféricos en la salud.

Los científicos estiman que más de un tercio de las personas son "meteorosensibles", y por tanto vulnerables a las alteraciones climáticas. Sus síntomas se presentan entre once y veinticuatro horas antes de un cambio brusco en la temperatura y van desde un hormigueo hasta dolor en las articulaciones y huesos.

Los expertos aseguran que no es la presión, la temperatura o la humedad en sí las responsables, sino la variación de las propiedades electromagnéticas de la atmósfera, como pueden ser el grado de ionización o el campo eléctrico. 

El jefe del Servicio de Neurología del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza, Javier López del Val, realizó su tesis doctoral centrándose en el "barrunto", palabra que significa "presentir", "notar" y hace referencia a cuando una persona a través de sensaciones físicas o molestias en su cuerpo puede llegar a presagiar un cambio climático. Su investigación ha dado validez científica a este término, tan acuñado en la antigüedad. 



Su explicación al fenómeno fue la siguiente:

El "barrunto atmosférico" tiene una explicación científica: En el aire, en la atmósfera, hay una serie de iones positivos y negativos que se llaman "Sferic". A los que tienen carga negativa se les atribuye un efecto protector y a los de positiva, un efecto negativo. Estos iones van a la velocidad de la luz, y preceden en 24 ó hasta 72 horas a la llegada de un nuevo frente atmosférico. Cuando nosotros vemos en el mapa de España, que por aquí viene un frente, los "Sferic" llevan 24 horas de antelación.
Los ancianos, con menos defensas, los diabéticos y los enfermos cardiovasculares están más predispuestos a padecer ese cambio atmosférico.

También existe una situación físico-orgánica que ocurre en las articulaciones.Las articulaciones de los humanos y de casi todos los mamiferos, son "sinoviales", es decir, están cubiertas por una membrana que une hueso con hueso, sin una función de sostén como seria de un ligamento o similar, y contienen un líquido viscoso (sinovial), que funciona como un lubricante evitando el roce oseo.....

Esta estructura esta generalmente a un nivel de presion interna levemente menor a la presion atmosférica, por lo cual cuando se va a producir un brusco descenso de la temperatura, la presión atmosférica baja, y las articulaciones tienden a expandirse, generando presión en las paredes sinoviales. Esto se ve muy marcado en personas mayores con articulaciones rígidas y/o dañadas, lo que explica las continuas frases de "los adivinos del tiempo".



domingo, 29 de agosto de 2010

¿Por qué aparecen continuamente pelusas en el suelo?

domingo, 29 de agosto de 2010
Estamos aburridos de ver una y otra vez como se han formado esas incansables pelusas que parecen reproducirse continuamente en varios lugares de la casa. Da igual las veces que limpies, a los pocos días estarán de nuevo desafiándote y, cuanto más tiempo tardes en limpiar, más grandes serán cuando vuelvas a encontrarte con ellas.

Detrás de este misterio se encuentra la física y un concepto, la fuerza magnetica.

Cualquier cuerpo con dimensiones muy reducidas suele acumular electrones en su exterior. Dichos electrones se encuentran bastantes "sueltos" y tienen mucha facilidad para compartirse con otros cuerpos.

Un ejemplo a una escala algo mayor para facilitar la comprensión de este fenómeno es frotar un globo contra una prenda. En este caso, durante el frotamiento, se transmiten electrones de la prenda al globo por fricción, dando como resultado que el globo queda cargado negativamente y es capaz de atraer cuerpos que estén cargados positivamente. Si estos son lo suficientemente ligeros, como el caso de acercar el globo al pelo, pueden ser movidos ya que la fuerza magnetica es superior a la fuerza de la gravedad aplicada al cuerpo.

Pues justamente es lo que ocurre con las pelusas. En este caso, en vez de globos, nos encontramos en el suelo otros cuerpos mucho más pequeños. Por hacernos una idea, cada día perdemos de media unos 85 pelos del cuero cabelludo. Estos pelos muchas veces pasan desapercibidos y suelen acabar en alguna parte del suelo del hogar. Son extremadamente finos y tienen electrones (carga eléctrica negativa) en el exterior. Si sumamos el polvo en general, que está compuesto por partículas orgánicas y minerales que también acumulan cargas negativa, nos encontramos con un ejército de electrones deseando cruzarse con algun cuerpo con carga positiva para aliarse con él.

Esto no tarda en suceder, cualquier factor externo como puede ser una pequeña corriente de aire, puede hacer que los electrones viajen de un cuerpo a otro, quedando algunos cuerpos cargados positivamente y otros negativamente, permitiendo así que se vayan uniendo unos con otros formando las molestas pelusas. La unión entre los cuerpos es realmente débil, pero lo suficiente para que no se separen y permita que otros cuerpos sigan siendo atraídos para formar un único cuerpo aún mayor.




 
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