sábado, 6 de abril de 2013

El origen de los escraches

sábado, 6 de abril de 2013

La práctica de los escraches está tomada de una acción que a mediados de la década de los 90 llevó adelante en Argentina la agrupación H.I.J.O.S. (Hijos por la Identidad y la Justicia, contra el Olvido y el Silencio), que reúne a los descendientes de desaparecidos, asesinados, exiliados y presos políticos de la dictadura militar, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, que se apropió del poder entre 1976 y 1983.

En diciembre de 1990, el entonces presidente argentino, Carlos Menem, realizó un nuevo indulto a militares -el primero, bastante masivo, lo había realizado el año anterior-, entre los que incluyó a integrantes de las tres primeras juntas y a otros militares que en 1985 habían sido encontrados culpables de graves y masivas violaciones de derechos humanos.

Fue ante esto que H.I.J.O.S. comenzó en 1995 una campaña de escraches: a las puertas del domicilio del indultado, realizaron manifestaciones y distintos actos, desde sentadas y cánticos a pintadas en las fachadas y acciones teatrales. De este modo, por ejemplo, no pocos fueron los que descubrieron que aquel amable vecino, tan gentil y educado, al que todos los días saludaban en el ascensor del edificio, había sido un experto y temible torturador durante los “años de plomo”.

Más de una cincuentena de escraches fueron así realizados, en una suerte de “puesta en evidencia pública” de aquellos que lograron eludir la acción de la Justicia. Vale aclarar que durante el gobierno de Néstor Kirchner, ya en 2007, la Corte Suprema de Justicia declaró la inconstitucionalidad de los indultos por considerar que los delitos de lesa humanidad no prescriben.

¿Por qué se llama escrache?

Aunque no hay coincidencia con su origen, sí existe consenso en que el término proviene del lunfardo, la jerga originada y desarrollada en Buenos Aires, y que la poética del tango ayudó a popularizar. De sentido polisémico, deriva de la palabra escracho, que puede significar tanto rostro, generalmente de apariencia no agradable, como el acto de retratar a alguien, por ejemplo, al tomarle una foto o al describirlo con precisión. De esta última acepción es que parece proceder el actual uso.

Se trata por lo tanto de un método de protesta basado en la acción directa. Tiene como fin que los reclamos se hagan conocidos a la opinión pública. En Chile estas acciones son conocidas como funa. La versión peruana, con una connotación más simbólica, se llamó roche y sus activistas firmaban como "El roche".



lunes, 15 de noviembre de 2010

El curioso sistema de repartición de escaños español

lunes, 15 de noviembre de 2010
La mayoría de las personas saben que el Congreso de los Diputados se encuentra en Madrid y está compuesto en la actualidad por 350 diputados que ejercen una función legistlativa y política pero poca gente entiende realmente el sistema de repartición de escaños por el que los políticos de las diferentes provincias españolas llegan a la cámara baja. Hoy intentaremos explicarlo de una forma sencilla con datos y un ejemplo muy esclarecedor.

Antes de empezar, hay que mencionar que la Constitución Española de 1978 cuantifica, en su artículo 68.1, el número de diputados en un mínimo de 300 y un máximo de 400, pero este artículo fue regulado en la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General en su artículo 162.1, estableciendo en 350 el número total de diputados.

Pues bien, metiéndonos en faena, lo primero que tenemos que saber es que los escaños se reparten por demarcaciones o circunscripciones. No se reparten los 350 escaños según los votos totales sino que se reparten los escaños de cada demarcación según los votos de esa demarcación y luego se suman los escaños de todas las demarcaciones.

A cada provincia le corresponde un mínimo inicial de dos Diputados, excepto las poblaciones de Ceuta y Melilla, que están representadas cada una de ellas por un Diputado.

Los doscientos cuarenta y ocho Diputados restantes se distribuyen entre las provincias en proporción a su población, conforme al siguiente procedimiento:

1. Se obtiene una cuota de reparto resultante de dividir por doscientos cuarenta y ocho la cifra total de la población de derecho de las provincias peninsulares e insulares.
2. Se adjudican a cada provincia tantos Diputados como resulten, en números enteros, de dividir la población de derecho provincial por la cuota de reparto.
3. Los Diputados restantes se distribuyen asignando uno a cada una de las provincias cuyo cociente, obtenido conforme al apartado anterior, tenga una fracción decimal mayor.

Una vez que sabemos cuantos escaños le corresponden a cada provincia vamos a ver como se reparten entre las diferentes candidaturas, según el Artículo ciento sesenta y tres, del Titulo II, Capítulo III de la Ley Orgánica mencionada anteriormente.

1. No se tienen en cuenta aquellas candidaturas que no hubieran obtenido, al menos, el 3% de los votos válidos emitidos en la circunscripción.
2. Se ordenan de mayor a menor, en una columna, las cifras de votos obtenidos por las restantes candidaturas.
3. Se divide el número de votos obtenidos por cada candidatura por 1, 2, 3, etcétera, hasta un número igual al de escaños correspondientes a la circunscripción, formándose un cuadro similar al que aparece en el ejemplo práctico. Los escaños se atribuyen a las candidaturas que obtengan los cocientes mayores en el cuadro, atendiendo a un orden decreciente.

Y aquí viene el ejemplo práctico que nos sacará de dudas: Imaginaros 480.000 votos válidos emitidos en una circunscripción que elija ocho Diputados.Votación repartida entre seis candidaturas: 

A: 168000 votos; B: 104000; C: 72000; D: 64000; E: 40000; F: 32000

Aplicando la regla 1, no podemos desprendernos de ninguna candidatura ya que las 6 superan los 14400 votos (el 3% de los votos totales).
Siguiendo las reglas 2 y 3 obtendríamos la siguiente tabla:


Al tratarse de 8 escaños, hemos señalado en rojo las 8 cantidades mayores del cuadro para conseguir la repartición final de Diputados, por lo que en dicha demarcación, la candidatura A conseguiría 4 escaños, la B tendría 2 escaños y las candidaturas C y D se conformarían con 1 escaño cada una, dejando a las otras 2 sin representación alguna.

¿Repartición justa? Juzguen ustedes...

Fuentes:



sábado, 13 de noviembre de 2010

¿Por qué hablamos de "izquierda" o "derecha" en política?

sábado, 13 de noviembre de 2010
En 1788 Francia tenía una enorme deuda nacional y demasiados privilegiados, que de manera injusta pagaban pocos impuestos. Esto causó tal convulsión, que el rey Luis XVI convocó a una asamblea de un cuerpo de representantes nacionales, que no se había reunido desde 1614: los Estados Generales.

Constaba de 300 representantes del Primer Estado (el clero), 300 del Segundo Estado (la nobleza) y 600 del Tercer Estado (los comunes). Cuando la asamblea se reunió en Versalles, en mayo de 1789, prevalecía la costumbre de situar a los invitados de honor a la derecha del anfitrión. La nobleza y el clero se sentaban a la derecha del rey y los comunes a su izquierda. En junio de 1789, el rey dio a los Estados el reconocimiento de la Asamblea Nacional. En la nueva asamblea, los miembros más radicales se sentaban a la izquierda de la tribuna del orador y los menos fervientes a su derecha.

Imagen de la pintura de J. L. David en la que se recoge la escena del juramento de la Asamblea Nacional de 1789


Hablar de "izquierda" y "derecha" se convirtió en una rápida descripción para las distintas facciones en la política francesa. A pesar de los problemas políticos y sociales, Francia era el centro cultural e intelectual indiscutible de Europa, y tales términos se popularizaron en muchos países para designar a los radicales y a los conservadores, respectivamente. Estos términos aún se usan, en ocasiones veladamente. Mientras que el "ala izquierda" describía a gente con ideas socialistas o comunistas, los acendrados comunistas en la otrora Unión Soviética solían ser descritos como el "ala derecha", porque expresaban su apoyo a un nuevo orden común, conservador y de visión política reaccionaria.




lunes, 14 de junio de 2010

Spain is different (I): Los leones del Congreso

lunes, 14 de junio de 2010
La curiosa historia de los leones del Congreso de los Diputados es un ejemplo claro para afianzar nuestra frase más internacional: Spain is different.

Todo comenzó en 1850, cuando se inauguró el edificio del Congreso de los Diputados. En el lugar donde hoy se encuentra los leones, se colocaron un par de grandes farolas que no fueron del agrado de los parlamentarios. Faltos de ideas, solicitaron los servicios de uno de los escultores de moda en la época, Ponciano Ponzano (Graciosos los padres), que además tenía fama de realizar trabajos rápidos y de calidad.
A Ponzano se le ocurrió la idea de colocar un par de leones, pero como España no se encontraba en esos momentos en un buen momento económico, decidieron que los leones debían ser de yeso y pintados con una pintura que simulara el bronce.
En 1851, se colocaron éstos leones con la ovación de todos, pero prácticamente un año después se encontraban en un estado deplorable. Tras los ataques de la prensa por el estado de las figuras, los políticos decidieron que había que reemplazarlos por unos leones fundidos en bronce de calidad, y se pusieron de nuevo en contacto con Ponzano, quien realizó un presupuesto excesivamente alto para las pretensiones del país.
Al romper las negociaciones con el escultor, decidieron poner dos leones en piedra, realizados por José Bellver. Fue otro fracaso, eran demasiado pequeños y más que leones parecían dos perros falderos cabreados. Los leones fueron vendidos.

Mientras que España seguía en decadencia, los políticos seguían discutiendo por los leones. Decidieron dejar el tema en manos del ejército, que se puso en contacto con una fundición de Sevilla. Éstos dijeron que era muy complicado, no tenían la maquinaria adecuada y que la única solución era fundirlos en París.
La reinsa Isabel II, recordando la invasión napoleónica unas décadas antes, no tenía a los franceses con muy buen recuerdo y dijo que sería una vergüenza para España que un símbolo fuera realizado en el extranjero, por lo que ordenó que se fundiera en Sevilla con la supervisión de...¡Ponzano!

Como no había dinero, decidieron fundir unos cañones incautados en la Guerra de Marruecos que se trajo España como trofeo de guerra.

Por fin en 1865, los leones, bautizados como Daoíz y Velarde, nuestros héroes del 2 de Mayo de 1808, fueron terminados y alabados incluso por la reina pero al ser trasladados a Madrid, un grupo de parlamentarios empezó a criticar el origen guerrero del bronce, argumentando que no podían representar al congreso dos figuras realizadas con material de guerra.

Se llegó a hablar incluso de su destrucción, pero en en 1872 dejaron el debate y se colocaron en el lugar que ocupan en la actualidad.

Cariñosamente, los castizos madrileños llamaron a los leones Benavides y Malospelos.

Lo dicho...¡Spain is different!

Gracias aduquenator por proponernos este tema para el Ballesterismo

Actualización:
Nos ha enviado Alfonso C.C. información interesante para ampliar la entrada:
Los moldes de los leones que custodian las puertas del Congreso de los Diputados ya están en Capitanía. Las dos piezas que sirvieron para darle cuerpo a los felinos de bronce que custodian la Cámara Baja de la madrileña Carrera de San Jerónimo llegaron el 17/11/2009 a Capitanía tras ser trasladados de la Fábrica de Artillería y fueron emplazados en su ubicación definitiva.

Fuentes:



 
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