lunes, 31 de diciembre de 2012

La carrera de San Silvestre: Sus orígenes

lunes, 31 de diciembre de 2012
La Carrera de San Silvestre es el nombre con el que se conocen distintas carreras atléticas populares, que se disputan anualmente el 31 de diciembre, día de San Silvestre según el santoral católico, en diferentes lugares del mundo. Ocasionalmente, algunas de estas carreras se disputan los días previos al 31 de diciembre.

¿Cómo, dónde y cuándo comenzó esta tradición?

Nació en la ciudad brasileña de Sao Paulo en 1924, y hoy en día es el evento que despide el calendario atlético en cientos de ciudades alrededor del mundo. 

En realidad fue hace más de 1700 años que nació el famoso San Silvestre, quien fuera Papa de la Iglesia Católica hasta la fecha de su muerte: el 31 de diciembre del 335 d.C. A raíz de eso los católicos establecieron esa fecha como el día de San Silvestre, y unos 17 siglos más tarde un millonario brasileño creyó buena idea nombrar una carrera en  su honor.
El periodista brasileño Cásper Líbero fue el creador de la clásica San Silvestre, cuando en 1924 vio en Francia una carrera nocturna en la que los competidores corrían cargando una antorcha. Inspirado en ese evento, regresó a São Paulo y organizó la primera San Silvestre del mundo a la media noche del 31 de diciembre de ese mismo año.
Fue el inicio de uno de los  pocos eventos deportivos que no se ha interrumpido nunca, ni siquiera durante la Segunda Guerra Mundial. En esa primera edición participaron 48 corredores, todos brasileños. En 1947 se permitió por primera vez la participación de extranjeros de todo el mundo, lo cual llevó a una sequía de 34 años en la que ningún brasileño pudo ganar, hasta que José João da Silva rompiera el maleficio en 1980.
La San Silvestre paulista ha variado la distancia de su recorrido muchas veces a través de los años, oscilando entre los 5.5 y los 15 kilómetros, esta última la distancia que se corre desde 1991. Un dato curioso es que fue exclusivamente masculina hasta 1975, cuando en conmemoración al año internacional de la mujer decretado por la ONU, los organizadores llevaron a cabo la primera edición femenina.
Actualmente la San Silvestre de São Paulo la corren unas 20 mil personas, y cuenta con cientos de San Silvestres hermanas en todo el mundo, generalmente con horarios vespertinos o nocturnos y distancias de recorrido propios de cada ciudad. Por ejemplo Madrid celebra su propia versión desde 1964 y este año ya son 34 mil personas las que se inscribieron para correr los 10 kilómetros de su recorrido.

Definitivamente Cásper Líbero tuvo una excelente idea allá por 1924, que hoy por hoy miles de corredores celebramos: no hay nada mejor que terminar el año corriendo.

En España se celebran cada 31 de diciembre más de 200 carreras de San Silvestre. La primera que se disputó fue el Circuito de Nochevieja de Galdakao de 1961. Esta carrera, sin embargo, no tuvo continuidad hasta 1973. En 1964 el promotor deportivo gallego Antonio Sabugueiro creó en Madrid la San Silvestre Vallecana -originalmente llamada Gran Premio de Vallecas-, que se ha convertido en la más multitudinaria de todas las carreras de Nochevieja que se celebran en España, con 39.000 participantes.

Otra de las grandes carreras de San Silvestre en España es la de Pamplona, por su parecido a la Behobia - San Sebastián en cuanto a animación durante el recorrido y dentro de él con disfraces de los corredores. Este año con ánimo de ayudar a la Asociación contra el Cáncer es obligatoria la inscripción y el recorrido ha variado para alcanzar los 7 km. Se pretende llegar a las 3.200 inscripciones.

Leído en: http://serxmaister.blogspot.com.es



miércoles, 3 de noviembre de 2010

Los verdaderos chivos expiatorios

miércoles, 3 de noviembre de 2010
Seguro que hemos escuchado varias veces esta expresión popular que ha adquirido para nosotros el valor de hacer caer una culpa colectiva sobre alguien en particular, aun cuando no siempre éste haya sido el  responsable de tal falta. Hoy os contaremos la verdadera historia de los chivos expiatorios para que entendamos mejor este dicho popular.


En el capítulo 16 del libro de Levítico, Dios instruyó a Moisés y a Aarón cómo seleccionar dos corderos cada año para una ofrenda. Uno de ellos debía usarse como una ofrenda por el pecado para expiar los pecados y las transgresiones del pueblo. Una vez que hubiesen matado al cordero, debían rociar su sangre sobre el propiciatorio del Arca del Pacto, donde Dios vería la sangre de la ofrenda por el pecado y tendría Misericordia el pueblo y les perdonaría sus pecados. A continuación el sumo sacerdote pondría sus manos sobre el segundo cordero, al que se le permitiría vivir, y confesaría los pecados del pueblo colocándolos sobre la cabeza del cordero, que a partir de ese momento cargaría con la culpa por todas las transgresiones del pueblo y sería dejado en libertad en el desierto. A este cordero se le conocía como el chivo expiatorio.

La historia judía ha dejado constancia de que era una costumbre corriente atar un pedazo de tela roja al chivo expiatorio, que representaba el pecado del pueblo por el cual se hacía expiación por medio de la sangre roja sobre el propiciatorio. De acuerdo con los Talmuds judíos esta tela roja acabaría por volverse blanca, lo cual era una señal de la aceptación de la ofrenda por parte de Dios.

Existe una asombrosa referencia en los Talmuds que verifica que después de que Jesús fuese crucificado, Dios dejó de aceptar la ofrenda por el pecado y el chivo expiatorio ofrecido por los sumo sacerdotes.

Fuente: http://www.biblehistory.net



 
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