viernes, 25 de noviembre de 2011

Cazadores de mitos (VII):Podemos cobrar menos con una subida del sueldo por el IRPF

viernes, 25 de noviembre de 2011
Seguro que alguna vez has escuchado, o incluso te ha ocurrido, que alguien cercano a ti ha rechazado una subida de sueldo, por pensar que, paradójicamente, iba asociada a una reducción del mismo, al creer que tendría que pagar mayor cantidad de impuestos. Y con toda seguridad, su jefe se habrá alegrado de que haya tomado esa decisión.
Esta es la creencia popular, pero no es la verdadera. Como cazadores de mitos económicos que somos, te vamos desmentir esta falacia y te vamos a explicar cómo funciona realmente el IRPF, impuesto que grava los rendimientos del trabajo, para que sepas que una subida bruta del impuesto, implica siempre una subida neta del mismo, independientemente de la cuantía. Esto te animará a no rechazar nunca más subidas de sueldo de tu empresa.

¿Cómo funciona el IRPF?

Como ya sabes, el IRPF es un impuesto proporcional, ya que el estado se lleva parte de tu sueldo, y progresivo, en tanto que quien más tiene, más paga. Esta progresividad a la que hacemos referencia se obtiene de unas tablas, llamadas tablas del IRPF, que relacionan el sueldo con el porcentaje del mismo que tendremos que pagar en concepto de impuestos, de la siguiente manera:



Seguro que estás pensando que si tengo un sueldo de 16.000 € significa que tengo que pagar un 24% de ese sueldo en concepto de IRPF. Pues no. Los tramos del IRPF no funcionan así. Lo que realmente significa es que no pagarás ningún euro por los primeros 5.050 euros, y tendrás que pagar el 24% por el resto del sueldo hasta 16.000, al estar esta cuantía comprendida en el segundo tramo del IRPF. En total la retención será de 2.628 euros ((16.000 – 5.050) * 0,24), o lo que es lo mismo, un 16,42%.
Esto tiene una serie de matices, y la situación personal de cada persona hará que sean distintos los criterios a la hora de pagar esos impuestos. Así, si eres soltero o viudo, o si estás casado, y en función del número de hijos la cantidad a pagar será diferente, y consecuentemente esa tabla que hemos mostrado más arriba será diferente.
Aún habiendo explicado esto, es posible que te haya ocurrido que efectivamente aun subiéndote el sueldo bruto, te han rebajado el sueldo neto. Esto ocurre porque en ocasiones se producen ciertas irregularidades si pasamos de un tramo del IRPF a otro, por ejemplo con el manejo de los decimales en los porcentajes de las retenciones.
Pero para esto precisamente existe la declaración de la renta, para compensar esas posibles irregularidades, además de aplicar las deducciones fiscales, e incluir el resto de ingresos obtenidos durante el período. Esto significa que aunque mes a mes el sueldo sea menor, en el momento que se haga la declaración de la renta, todo este dinero se devolverá al contribuyente.

Caso práctico
Juan tiene un sueldo bruto de 30.000 euros, y le van a subir el sueldo bruto a 33.000 euros. Juan no sabe si realmente esto le compensará, ya que su sueldo superará una banda salarial superior, y se está pensando su decisión. Juan no tiene hijos.
¿Le compensará a Juan la subida de sueldo? Como hemos dicho, cualquier subida bruta de sueldo, implica una subida neta, con lo que lógicamente le va a compensar la subida. Pero veámoslo haciendo los cálculos pertinentes. Si Juan tributara como la gente piensa, en principio la subida de sueldo no le compensaría, ya que una subida de 3.000 euros en su renta haría que pasara de una banda salarial a otra, y por lo tanto tendría que pagar más en concepto de impuestos. En este caso, pasaría de tener un sueldo neto de 21.600 anuales (30.000 – (30.000 * 0,28) ), a tener un sueldo neto de 20.790 euros ( 33.000 – (33.000 * 0,37) ), con lo cual la subida no le compensaría.
Pero como hemos dicho, esto no es así. En realidad el sueldo neto de Juan sería superior, y obviamente le compensará el cambio. En este sentido, con su primer sueldo pagará 0 euros por sus primeros 5.050 euros, el 24% por sus siguientes 12.310 (es decir, 2.954,4 euros), y el 28% por sus siguientes 12.640 euros (es decir, 3.539,2 euros). En total, Juan pagará en concepto de IRPF 6.493,4 euros, o lo que es lo mismo, un 21,64% de su sueldo bruto, quedándose con un sueldo neto de 23.508 euros al año, aproximadamente.
Subiéndole el sueldo hasta 33.000, y haciendo los mismos cálculos anteriores, Juan pagará 7.391,2 euros, o lo que es lo mismo un 22,39%, quedándole un sueldo neto anual de 25.611, y en este sentido la subida de sueldo le compensará notablemente. En la siguiente tabla veremos con más claridad lo explicado.





jueves, 18 de noviembre de 2010

La cómoda pero triste vida de los zánganos

jueves, 18 de noviembre de 2010
Por si alguien tenía alguna duda, hablamos de zánganos como insectos, y no del otro significado de la palabra como persona vaga o perezosa, que también pueden tener una vida muy cómoda pero que seguramente no acabe tan tristemente como la de estos singulares animales. Empecemos...

Resulta que en las mejores colmenas podemos encontrarnos en promedio de 400 a 500 abejas machos, zánganos, que no trabajan y que son alimentados con la miel de la colmena. Éstos no contribuyen en nada a la colmena, más bien estorban, comiéndose las provisiones y defecando en el interior, para que sean las pobres abejas obreras las encargadas de limpiar.

Su objetivo en la vida: Fecundar a la reina, pero no es tarea fácil ni mucho menos. En primer lugar, la reina nunca es fecundada dentro de la colmena, debe ser al aire libre, en pleno vuelo y el día que ella elija: suele ser un día soleado, por la mañana. Cada día, salen hordas de zánganos en su diaria búsqueda por una reina, de su colmena, o vecinas.

Por fin llega el día, cuando la reina está decidida, sale y entra varias veces hasta memorizar el lugar donde se encuentra la colmena. Cuando lo tiene claro, alza el vuelo, perfectamente vertical y, muy pronto, varios miles de zánganos de diferentes colmenas próximas, se juntan y comienzan a seguirla. Mientras suben,  algunos van quedando rezagados y desaparecen, son cada vez más los que renuncian, fatigados y al final sólo quedan unos pocos; finalmente, la reina ya un poco cansada es atrapada por el más resistente de ellos, quien la abraza y la penetra durante un minuto, en un baile espiral y ascendente, a una altura mayor que la de las aves para no ser molestada o para que no ocurra ningún imprevisto.

Hasta aquí tiene buena pinta la historia, pero comienza el declive...

Un minuto pegado a la reina y el abdomen del macho ¡se entreabre!. El zángano, muerto en pleno éxtasis, cae desde las alturas. La explicación fisiológica de este trágico final es que el órgano reproductor del macho está diseñado para penetrar a la hembra únicamente volando, y por lo tanto es imprescindible que en su vuelo dilate completamente sus dos sacos tráqueos. Esas dos grandes vejigas se llenan de aire y hacen presión sobre las partes bajas del abdomen, permitiendo la energización del órgano pero a un precio demasiado alto.

La reina vuelve a la colmena, con parte del aparato masculino incrustado y parte de las entrañas del zángano. Se detiene en el umbral comenzando a deshacerse de lo que quedó del macho.

Ya no suena tan bien la vida del zángano, ¿verdad? Pero las desgracias no han hecho más que comenzar...

Algo raro ocurre a los pocos días de fecundada la reina, revolotea un aire asesino por las colmenas y comienza la matanza de zánganos en las colmenas más prósperas. Ese día las obreras no salen a trabajar sino que preparan sus aguijones para la matanza; grupos de tres o cuatro obreras atacan a cada zángano, le clavan sus aguijones envenenados, les cortan las alas, les fracturan las patas,… los pobres zánganos, desprovistos de aguijón, resisten, tratan de agruparse o simplemente huyen. Los cadáveres de los zánganos son retirados de la colmena, los zánganos todavía vivos, agrupados dentro, son vigilados por las guardianas que les impiden cualquier movimiento por lo que pronto perecen de hambre, los que salieron de la colmena vuelven al atardecer encontrándose con una barrera infranqueable de abejas guardianas en el umbral; a la mañana siguiente, la mayoría de los zánganos que esperó en el umbral están muertos.

A veces la naturaleza se comporta de una manera extraña; de los 400 zánganos que en promedio tienen las colmenas, solamente uno será en cierto modo útil; lo extraño es que la naturaleza sea pródiga con esos seres tan perezosos y bien alimentados: les ha dado casi el doble de ojos que a las obreras, y casi siete veces más cavidades olfativas en sus antenas; sin embargo, los ha castigado al no otorgarles un aguijón. Aquellas ventajas comparativas no le sirven de nada puesto que no salen a recolectar y más bien se alimentan de la miel de la colmena.



lunes, 3 de mayo de 2010

Historia de los Festivos (I): Día del Trabajador

lunes, 3 de mayo de 2010
En noviembre de 1884 se celebró en Chicago el IV Congreso de la American Federation of Labor, en el que se propuso que a partir del 1 de mayo de 1886 se obligaría a los patronos a respetar la jornada de 8 horas y, si no, se iría a la huelga.
En 1886, el Presidente de los Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Como esta ley no se cumplió las organizaciones laborales y sindicales de Estados Unidos se movilizaron. Llegada la fecha, los obreros se organizaron y paralizaron el país productivo con más de cinco mil huelgas.
El episodio más famoso de esta lucha fue el funesto incidente de mayo de 1886 en la Haymarket Square de Chicago: durante una manifestación contra la brutal represión de una reciente huelga una bomba provocó la muerte de varios policías. Aunque nunca se pudo descubrir quién fue el responsable de este atentado, cuatro líderes anarquistas fueron acusados, juzgados sumariamente y ejecutados.
En julio de 1889, la Segunda Internacional instituyó el "Día Internacional del Trabajador" para perpetuar la memoria de los hechos de mayo de 1886 en Chicago. Esta reivindicación fue emprendida por obreros norteamericanos e, inmediatamente, adoptada y promovida por la Asociación Internacional de los Trabajadores, que la convirtió en demanda común de la clase obrera de todo el mundo.
El Congreso de París de la Segunda Internacional acordó celebrar el "Día del Trabajador" el 1 de mayo de cada año.
Desde 1890, los partidos políticos y los sindicatos integrados en la Internacional han dirigido manifestaciones de trabajadores en diversos países en petición de la jornada de 8 horas y como muestra de fraternidad del proletariado internacional.
Este origen reivindicativo y de lucha obrera se asocia con el 1 de mayo, cuya celebración ha pasado por diversos avatares según el país y su régimen político. En la actualidad, casi todos los países democráticos lo festejan, mientras que los sindicatos convocan a manifestaciones y realizan muestras de hermandad.



 
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