viernes, 20 de agosto de 2010

¿Cómo se calcula el peso de los planetas?

viernes, 20 de agosto de 2010
¿Cómo es posible saber lo que pesa un objeto sin apoyarlo sobre ningún medidor? ¿Y si encima se trata de algo tan lejano y gigantesco como los planetas? Pues realmente se puede, y para nuestros científicos y matemáticos no parece resultarles demasiado complicado.

Lo primero que hay que mencionar es que en el caso de los planetas lo que se utiliza es el concepto de masa, es decir, se dice cuanta masa o cantidad de materia tiene un planeta, pero no su peso, porque el peso es un concepto relativo, que depende tanto del planeta que quieras pesar como del planeta donde lo peses, mientras que la masa sólo depende del propio planeta que quieras medir y de ninguna otra cosa.

Para explicarlo, tenemos que recurrir a nuestra gran amigo Newton y a su Ley de la gravitación universal. En esta ley se establece que toda la materia del universo, por escasa que sea, atrae al resto con una fuerza gravitatoria proporcional a su masa. Cuando se trata de los objetos que tenemos en nuestra vida cotidiana, esta fuerza es tan minúscula que no la notamos, pero en el caso de objetos de dimensiones planetarias o estelares adquiere gran relevancia.

Para usar la gravedad con el fin de conocer la masa de un planeta, hay que medir de algún modo la intensidad del "tirón" que imprime sobre otro cuerpo. Si el planeta en cuestión cuenta con algún satélite natural, entonces la naturaleza habrá hecho el trabajo por nosotros. Tras observar el tiempo que tarda el satélite en orbitar alrededor del planeta y la distancia que hay entre los dos elementos , se pueden aplicar las ecuaciones de Newton para deducir la masa del planeta.

Se complica un poco más el tema si el planeta carece de satélites naturales, por lo que en este caso hay que aplicar más ingenio. Aunque Mercurio y Venus, por ejemplo, no tienen lunas, ejercen un pequeño empuje el uno sobre el otro y sobre el resto de planetas del sistema solar.
Como consecuencia de ello, los planetas recorren órbitas algo distintas de las que seguirían si no existiera ese efecto perturbador. Aunque hay que aplicar una matemáticas un poco más complejas, e intervienen más incertidumbres, la astronomía se sirve de estas desviaciones para determinar la masa de los planetas que carecen de lunas.

Si es posible hacer llegar una nave o sonda lo suficientemente cerca de un planeta, ésta experimentará en su trayectoria una desviación que dependerá de la masa del propio planeta. Este recurso es el utilizado para averiguar las masas de otros asteroides más pequeños, que no causan ninguna alteración perceptible en las órbitas de otros planetas.



lunes, 9 de agosto de 2010

¿A qué se debe el parpadeo de las estrellas?

lunes, 9 de agosto de 2010
Estrellas en la noche
Vamos a desmentir este hecho desde el principio. En realidad, las estrellas no parpadean absolutamente nada. Brillan totalmente estables y emiten la luz producida por los gases que arden en su superficie.

Por lo tanto, la pregunta que nos surge ahora es diferente, ¿Por qué vemos que parpadean las estrellas? Lo explicaremos de una forma sencilla.

Para llegar hasta el ojo del curioso que mira al cielo por la noche, la luz de una estrella tiene que recorrer una distancia nada despreciable. Para hacernos una idea, la estrella más cercana a nuestro planeta (omitiendo el Sol), se encuentra situada en la Constelación austral de Centauro y fue bautizada como "Próxima". Pues bien, para llegar hasta dicha estrella habría que viajar una distancia de ¡4'22 años luz!, ya que se encuentra a 40 billones de kilómetros.

Tras ese largo viaje interestelar, los fotones sufren múltiples agresiones al penetrar en la atmósfera terrestre, perturbaciones debidas a las incesantes corrientes de aire caliente que se elevan y las capas frías que descienden. Cada uno de estos movimientos deja en su estela colonias de partículas variadas que alteran la propagación de las ondas luminosas, hasta el punto de que parece que las estrellas parpadean en el cielo.

Ese parpadeo ha perturbado desde hace mucho tiempo el trabajo de los astrónomos. Por eso, los científicos aprecian especialmente el envío al espacio de satélites como el Hubble, un telescopio espacial que gira por encima de la atmósfera terrestre y puede transmitir imágenes más puras que han contribuido en gran manera a enriquecer el conocimiento de nuestra galaxia y de todos los objetos que la forman.

Fuente:



 
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