viernes, 25 de febrero de 2011

PAL vs NTSC: El secreto de la conversión de formatos

viernes, 25 de febrero de 2011
Casi todos hemos oido hablar de los diferentes formatos que existen en la reproducción de películas dependiendo del lugar geográfico donde nos encontramos, pero muy pocos nos hemos parado a pensar como es posible la conversión entre ellos cuando difieren en algo tan elemental como son los "frames por segundo", es decir, la cantidad de imagenes que emiten cada segundo de reproducción.

Por ejemplo, en el cine hay que juntar 24 imágenes (frames) por cada segundo para que los espectadores veamos la película sin problemas, sin saltos y sin sensaciones extrañas.

Sin embargo, en la televisión no es la misma tasa en Europa que en EEUU: en Europa tenemos la televisión funcionando a 25 frames/segundo (PAL) y en EEUU y Japón funciona a 30 frames/segundo (NTSC). En la siguiente imagen vemos en color verde los territorios dominados por el formato NTSC mientras que en color amarillo vemos los dominados por el formato PAL. Las partes naranjas representan el formato SECAM, inventado en Francia, que es, históricamente, la primera norma de televisión en color europea.


Volviendo a los dos formatos que nos interesan, si hacemos una película en España (PAL) que se ve perfectamente y la reproducimos en EEUU con su sistema NTSC, ocurrirá que dentro de un segundo se meterán 5 frames más de los que deberían. Así que según todo esto… una película con 100.000 frames en Europa durará 4000 segundos (66,6 minutos), pero en EEUU durará tan sólo 3333,3 segundos (55,5 minutos). Eso es una gran cantidad de tiempo, ¡¡son 11 minutos menos!! Veríamos la película como si estuviéramos con el botoncito del fast forward pulsado, adelantando la peli.

Es evidente que esto no puede ocurrir. Entonces… ¿cómo se soluciona?

Pues como seguramente te estarás imaginando: rellenando esos 5 frames que faltan con frames inventados, que no son realmente imágenes de la película original. Si conseguimos llenar los 5 huecos que faltan ya tendremos una película a 30 frames por segundo, que es lo que necesitamos. El problema es cómo conseguir rellenar cada segundo con 5 frames que están completamente inventados y que no se note en el resultado que al final va a ver el espectador.



Pues para eso se usa un algoritmo que genera una imagen cada 4 frames combinando las líneas pares e impares de los frames. La técnica se llama 3:2 PullDown, y con ese método podemos pasar de un video PAL (Europa, 25 frames/segundo) a uno NTSC (EEUU, 30 frames/segundo). El algoritmo también tiene una versión para la conversión contraria: conseguir un video PAL a partir de uno NTSC.




sábado, 19 de febrero de 2011

La curiosa historia de los centenarios tacos (de pared)

sábado, 19 de febrero de 2011
Este pequeño y no por ello menos magnífico objeto celebra su cumpleaños, y cumple nada más y nada menos que ¡100 años! Creo que un invento tan socorrido como este se merecía una mención para que todos supiéramos un poquito más sobre quien o quienes hicieron que esta "herramienta" llegara hasta nosotros.

Pues bien, como hemos dicho anteriormente, 100 años atrás, en 1911, el ingeniero británico John Rawlings patentó el invento. Su curiosa historia comenzó cuando le propusieron el reto de enganchar unos accesorios eléctricos (apagadores) en las paredes del Museo Británico, pero de tal manera que no deteriorara las paredes y que se notara lo mínimo posible.


Hay que mencionar que hasta esos días, colocar una tubería, apagadores o lámparas en una pared o un techo, era prácticamente una obra de albañilería. El procedimiento comúnmente empleado consistía en hacer un tremendo boquete con cincel y martillo, a fin de lograr un agujero del tamaño suficiente como para colocar un bloque de madera; trozo que luego era cubierto con más yeso o cemento para dejarlo firmemente sujeto.

Una vez que se tenía esa base, entonces podía clavarse o atornillarse sobre ella el dispositivo que se deseara. Claro que si el peso era mucho o el tiempo pasaba y se deterioraba la madera, había que renovar la obra comenzando desde el principio. Lo chistoso es que más de algún desesperado trabajador optaba por colocar trozos de madera cada vez mayores, con la esperanza de que la resistencia aumentara en la misma proporción.

Visto este mecanismo, os podéis imaginar que los administradores del edificio estaban al borde de un infarto con sólo pensar en los boquetes que tendrían que hacerse en el magnífico Museo.

Con algunos conocimientos de física clásica y mucho de experiencia personal, John Rawlings pensó: “lo que necesito es un ancla y eso lo podría lograr si el material se expandiera.” Y es que cuando enfrentamos un problema de fuerza, la tentación inmediata es recurrir a más fuerza. Algo así como el dicho que afirma: “Según el gato es la pedrada.” No hay duda de que muchas veces vale más maña que fuerza. Esa fue la estrategia seguida por Rawlings.

Lo primero que pensó fue que la presión ejercida sería mayor si el agujero en la pared tuviera el menor tamaño posible. Luego se le ocurrió que la dureza del material, en este caso la propia madera de los tacos tradicionales, no le permitiría expandirse como para anclar lo suficiente en los tabiques.

Dándole vueltas y más vueltas en la cabeza, ideó que en un agujero pequeño, que casi no dañara las paredes, sería mejor utilizar un material suave y deformable que se ajustara al reducido espacio. Así pues, rompió con un mito y en lugar de intentar usar bloques más grandes de madera o de maderas más duras, optó por usar algo tan suave como la fibra vegetal con que se hacían los costales o sacos: el yute.

En este punto apareció un problema, que consistía en cómo introducir un hilo y acomodarlo de tal manera que al meter el tornillo se lograra el anclaje por expansión. Esto fue resuelto cuando se le ocurrió pegar con cola varias de estas fibras, dejando un agujero en el centro de ellas.

Finalmente, quedaron tan contentos en el museo y tan sólidamente instalados los equipos, que John Rawlings decidió producirlos masivamente para su venta. Durante un tiempo, recorrió pueblos y pueblos con su carroza, haciendo demostraciones de como un taco podía sujetar mejor sus platos en la pared que un gran taco de madera. El éxito no tardó en llegar, pero como su invento, aunque ya estuviera patentado podría ser copiado por cualquiera, tuvo que trabajar en mejorar su diseño.

Así fue como aparecieron unos tacos metálicos expansivos, especiales para cemento. Pero el máximo logro, por su economía, rendimiento y facilidad de producción, fueron los modernos tacos de plástico.

Con un material de estas características podían modelarse de manera mucho más simple. Una punta hendida hacía mucho más fácil la deformación para anclarse, y además se les dotó con dientes que aumentaban el agarre al orificio en el que eran colocados.

Para terminar, podéis ver en la siguiente foto los cinco primeros modelos diferentes, pero del mismo tipo, y el sexto, que lleva un cáncamo. Fijaos que al dar vueltas la rosca que lleva el cáncamo, tirará hacia atrás de la pieza de latón (amarilla) que se ve abajo, chafando y expandiendo el plástico dentro del agujero.






viernes, 18 de febrero de 2011

¿Qué son los sulfitos del vino?

viernes, 18 de febrero de 2011
En muchas botellas de vino actuales nos podemos encontrar en la etiqueta con el siguiente texto: "Contiene sulfitos". ¿Qué quiere decir? ¿Siempre ha aparecido? ¿Es algo malo? Hoy veremos la verdad sobre los dichosos sulfitos.

Para empezar, diremos que dicha etiqueta aparece en la mayoría de los vinos que compramos y la razón es que, desde que se aprobó la Directiva Comunitaria 2003/89/CE, es obligatorio que conste en las etiquetas de la botellas de vino cuando el nivel de sulfitos se encuentre en concentraciones de más de 10 mg/litro, ya que se debe indicar cualquier ingrediente con capacidad alérgena y es el caso de los sulfitos, que pueden afectar a las personas que tienen asma.


Los sulfitos o anhídrido sulfuroso se encuentran de forma natural en el vino en bajos niveles, pero posteriormente suelen añadir más para una mejor conservación del vino. Esta práctica se viene realizando desde hace siglos y su finalidad es la conservación del vino, inhibe bacterias y mohos, evita la oxidación del vino, preservando el aroma y frescor. Según los viticultores, sin este aditivo no se podría garantizar la calidad del vino.

Aún así, algunas marcas indican claramente en sus etiquetas que no añaden sulfitos a sus productos, como vemos en la siguiente imagen:


Un exceso de sulfitos en el vino también empeora su calidad, pierde color, toma un olor picante y altera su sabor, por esta razón se puede confiar en que no administrarán más de lo necesario, pues el vino perdería calidad. Para saber la cantidad que deben aplicar, primero medirán el sulfuroso que de forma natural ya se encuentra en el vino.

Con el poco tiempo que hace que las etiquetas de los vinos deben contar con la leyenda “contiene sulfitos”, todavía causa desconfianza al consumidor que los desconoce, ya que piensa que antes no los llevaba y que son perjudiciales para la salud, pero hasta el momento, se conoce que no lo son, aunque encontramos a faltar que muestren la cantidad de sulfitos contenidos en la botella. Lo que sabemos es que los vinos, cuanto más dulces, más sulfitos contienen. Los blancos y los rosados tienen más que los tintos.

Para terminar, también se dice que los sulfitos son los responsables de que el vino dé dolor de cabeza, aunque aún no ha aparecido ningún estudio que lo demuestre.

Fuentes:
http://www.directoalpaladar.com/enologia/vinos-que-contienen-sulfitos
http://www.frenchscout.com/

Fuentes de imagen: http://cocinaconpoco.com/



jueves, 17 de febrero de 2011

¿Por qué triunfó la tinta azul sobre la negra en los bolígrafos?

jueves, 17 de febrero de 2011
No hay una causa concreta por la que los bolígrafos sean azules. Hay un cúmulo de circunstancias que combinadas han desembocado en la situación actual. El inventor del bolígrafo, Laszlo Biro, trabajaba en un pequeño periódico. Biro estaba frustrado con la cantidad de tiempo que perdía rellenando las plumas estilográficas y limpiando las manchas de tinta. En 1938 comenzó en su país natal, Hungría, el desarrollo del que sería el moderno bolígrafo.

En 1944 se trasladó a Argentina, donde comenzó a fabricar su invento. En Octubre de 1944 se vendieron los primeros bolígrafos en Nueva York, por lo que serían unos 10 euros actuales. Un aspecto fundamental de la cuestión es que la tinta de los bolígrafos azules y la de los bolígrafos negros es completamente distinta. En la actualidad nos resulta rutinario pensar que cualquier producto se puede realizar del color que se desee, sin mayores problemas. Pero no siempre es así. En el caso de los bolígrafos, ambas tintas tienen origenes completamente diferentes. En particular, la tinta negra contiene carbono, lo que la hace más difícil de fluir.
No fue trivial inventar el bolígrafo; una patente relativa a un invento similar al de Laszlo Biro data de 1888 y expiró porque no se comercializó ningún producto. En realidad, el mismo Biro había sido incapaz de fabricar los mejores bolígrafos. Muchos otros sin embargo reconocieron el mérito de su invento y pagaron los cánones necesarios para poder fabricar sus propios bolígrafos. Parte de los problemas estaba en la tinta a emplear. Simplemente tenía que ser un tipo de tinta muy especial; una viscosidad inadecuada y se podría secar dentro del bolígrafo. Tenía que fluir con una consistencia concreta, muy difícil de reproducir.
El éxito del azul sobre el negro, sin embargo, proviene de antes de que se inventara el bolígrafo. Aunque ahora cualquier escolar utilice un bolígrafo, a comienzos del siglo XX el uso de estilográficas se limitaba a los trabajos administrativos de cierta importancia. La principal causa por la que se usaba el azul entonces era porque resultaba más sencillo distinguir un original de una copia. ¿Copias en 1920? Antes de que proliferaran las fotocopiadoras y hasta hace no mucho tiempo, el papel carbón (calco). Es una hoja de papel que se interpone entre el texto que se va a escribir y una hoja en blanco que queda detrás. Gracias a él se pueden escribir múltiples copias de un mismo documento. Con el papel carbón, era importante distinguir originales de copias y el azul resultaba un color muy adecuado para ello.

Otra de las ventajas del azul es que resultaba más fácil de limpiar. Las manchas de tinta son bastante severas y en una época en que había que recargar manualmente los cartuchos de tinta, el riesgo de mancharse estaba a la orden del día.

Así, antes de que se inventase el bolígrafo, el azul ya reinaba sobre la Tierra. Sin embargo, justo al tiempo que nacía el bolígrafo, el negro tendría su gran oportunidad. Laszlo Biro se marchaba de su país al comienzo de la II Guerra Mundial. En esta guerra, el Ejército de los Estados Unidos había creado un sistema de correo realmente ingenioso: El V-Mail.

Sabiendo que la II Guerra Mundial podía durar muchos años, el ejército norteamericano necesitaba disponer de un sistema de correo entre los soldados que estaban luchando en el viejo continente y sus familiares en América. Dado el volumen del contingente estadounidense, tener que enviar cientos de miles de cartas cada semana suponía un trabajo demasiado costoso por el peso de las cartas. Así, que adaptando tecnologías ya existentes, decidieron hacer una especie de Winzip del correo, llamado V-Mail. Fotografiaban todas las cartas - que no podían tener una extensión superior a una página - y enviaban por correo los negativos de estas fotografías, que ocupaban mucho menos espacio. En Estados Unidos recibían los negativos y un equipo se encargaba de descomprimir estas fotografías, pasándolas de nuevo a papel. La diferencia de peso era sorprendente. De unos 1.700 kilos de correo se pasaba a tan solo 45.

Para hacer las fotografías, sin embargo, era preferible que las cartas estuvieran escritas en tinta negra. De lo contrario el proceso de descompresión podía hacer que la carta no se viera bien. Durante la II Guerra Mundial se vendieron muchos miles de cartuchos de tinta negra.

Aún así, el azul siguió venciendo por mayoría. En los años 50 se vendían por lo menos cuatro veces más bolígrafos azules que negros. El azul se había establecido cómodamente y la técnica no ayudaba. Aún hoy en día, los bolígrafos azules son más confiables que los negros.
El invento de la fotocopiadora daría una última oportunidad de imponerse a la tinta negra. Si las fotocopiadoras actuales se atascan y fallan, imaginemos cómo eran los primeros modelos. En particular, había problemas con la calidad de las copias. Y de nuevo, como en el caso del V-Mail, si el original era en azul, las copias que se obtenían no eran muy claras.

Así, el negro tenía su nueva opción para recuperar el mercado perdido. Sin embargo, para entonces el bolígrafo era un instrumento común que se usaba también fuera de las oficinas. Gran parte del éxito se debe a la empresa francesa BIC que consiguió comercializar un modelo de bolígrafo tirado de precio. Estaba claro que el futuro de la tinta no podían dictarlo ya tan sólo los oficinistas, cuando se usaba en el hogar, en los colegios y en definitiva, en todas partes.

Además, el tiempo no operaba a favor de los bolígrafos negros. Los avances en las fotocopiadoras fueron sorprendentes. En poco tiempo se hacían copias casi idénticas. Ya no importaba si el original era azul, es más, se necesitaba de nuevo que fuera así, para poder distinguirlo de las copias.
En el éxito del azul sobre el negro cuentan muchos factores: la falta de buenas lavadoras a comienzos del siglo XX, que el bolígrafo tardara tanto en inventarse, o que la fotocopiadora no se inventase antes. Pero por encima de todos esos puntos, la causa por la que los bolígrafos azules sean tan populares es que la tinta negra es mucho peor que la azul.

Muchas gracias Enrique S. G. por enviarnos este artículo tan interesante y completo recogido de: 



 
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