martes, 30 de noviembre de 2010

Mini Ballesterismo: El color verdoso de la Estatua de la Libertad

martes, 30 de noviembre de 2010
Mucha gente desconoce que el color verdoso de la Estatua de la Libertad no es deliberado, sino que es una consecuencia accidental del hecho de que la estatua está fabricada en cobre, un metal que se vuelve verde con el tiempo por el proceso de oxidación (Aquí la explicación del proceso).

La estatua fue construida en Francia, desmantelada y transportada a Nueva York por mar, en 214 cajas, por lo que materiales más usuales como el mármol, la piedra o el bronce se descartaron por razones de peso. Esculturas de estilo neoclásico como ésta son siempre dejadas al natural, y colorearlas sería considerado una afrenta a la elegancia y a la tradición.

Fuente: Los colores de la luna, de Paola Bressan



jueves, 25 de noviembre de 2010

Dolores corporales, ¿Pueden predecir cambios climáticos?

jueves, 25 de noviembre de 2010
Seguro que habéis escuchado alguna vez a alguien quejarse de su tobillo o rodilla o muñeca que se lastimó hace unos años y a otro contestándole: "Eso es que va a cambiar el tiempo". ¿Tiene esto una explicación científica que lo respalde?

Este tema que parece tan trivial, tiene detrás una rama de la ciencia denominada bioclimatología, que investiga las consecuencias de los cambios atmosféricos en la salud.

Los científicos estiman que más de un tercio de las personas son "meteorosensibles", y por tanto vulnerables a las alteraciones climáticas. Sus síntomas se presentan entre once y veinticuatro horas antes de un cambio brusco en la temperatura y van desde un hormigueo hasta dolor en las articulaciones y huesos.

Los expertos aseguran que no es la presión, la temperatura o la humedad en sí las responsables, sino la variación de las propiedades electromagnéticas de la atmósfera, como pueden ser el grado de ionización o el campo eléctrico. 

El jefe del Servicio de Neurología del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza, Javier López del Val, realizó su tesis doctoral centrándose en el "barrunto", palabra que significa "presentir", "notar" y hace referencia a cuando una persona a través de sensaciones físicas o molestias en su cuerpo puede llegar a presagiar un cambio climático. Su investigación ha dado validez científica a este término, tan acuñado en la antigüedad. 



Su explicación al fenómeno fue la siguiente:

El "barrunto atmosférico" tiene una explicación científica: En el aire, en la atmósfera, hay una serie de iones positivos y negativos que se llaman "Sferic". A los que tienen carga negativa se les atribuye un efecto protector y a los de positiva, un efecto negativo. Estos iones van a la velocidad de la luz, y preceden en 24 ó hasta 72 horas a la llegada de un nuevo frente atmosférico. Cuando nosotros vemos en el mapa de España, que por aquí viene un frente, los "Sferic" llevan 24 horas de antelación.
Los ancianos, con menos defensas, los diabéticos y los enfermos cardiovasculares están más predispuestos a padecer ese cambio atmosférico.

También existe una situación físico-orgánica que ocurre en las articulaciones.Las articulaciones de los humanos y de casi todos los mamiferos, son "sinoviales", es decir, están cubiertas por una membrana que une hueso con hueso, sin una función de sostén como seria de un ligamento o similar, y contienen un líquido viscoso (sinovial), que funciona como un lubricante evitando el roce oseo.....

Esta estructura esta generalmente a un nivel de presion interna levemente menor a la presion atmosférica, por lo cual cuando se va a producir un brusco descenso de la temperatura, la presión atmosférica baja, y las articulaciones tienden a expandirse, generando presión en las paredes sinoviales. Esto se ve muy marcado en personas mayores con articulaciones rígidas y/o dañadas, lo que explica las continuas frases de "los adivinos del tiempo".



martes, 23 de noviembre de 2010

¿Por qué en tus cremalleras aparecen las siglas YKK?

martes, 23 de noviembre de 2010
Al igual que con el post de ¿Por qué las prendas de hombres y mujeres se abotonan en lados opuestos? he ido corriendo al armario para cerciorarme de esta nueva curiosidad y el resultado ha sido sorprendente, salvo una chaqueta y un pantalón que no tenía nada escrito, en el resto de prendas con cremallera han aparecido esas tres letras que hasta hoy eran prácticamente invisibles, YKK. 

¿Qué significan y a qué o quién se debe?

YKK son las siglas de la compañia japonesa Yoshida Kogyo Kabushililaisha, fundada en 1934 por Tadao Yoshida. A mediados de la década de los 90 cambiaron definitivamente el nombre por el que hoy nos atañe, YKK Co, mucho más fácil de recordar.

En la actualidad supone alrededor del 90% del total de la producción mundial de cremalleras, está compuesta por 80 empresas repartidas en 206 instalaciones a lo largo de 52 países en todo el mundo (En España tenemos 2 fábricas, una en Barcelona y otra en Tarragona). En el ámbito de las cremalleras, YKK hace de todo, desde el teñido de tela alrededor de la cremallera hasta la manipulación del bronce y otros materiales con el que se fabrican posteriormente los dispositivos. 

No sólo se encarga de los materiales, sino que además, también fabrica sus propias máquinas para fabricar las cremalleras, por lo que todo queda en casa y no tiene que dar cuentas a nadie.

El objetivo de Tadao Yoshida era conseguir cremalleras de gran duración que superaran el tiempo de vida útil de la prenda en la que iban, ya que así se beneficiaban tanto los productores como los usuarios. De este modo, Yoshida Kogyo Kabushikikaisha se ha convertido en una empresa de referencia con un alto índice de fidelidad por parte de los fabricantes de todos aquellos productos que requieren de cremalleras.




jueves, 18 de noviembre de 2010

La cómoda pero triste vida de los zánganos

jueves, 18 de noviembre de 2010
Por si alguien tenía alguna duda, hablamos de zánganos como insectos, y no del otro significado de la palabra como persona vaga o perezosa, que también pueden tener una vida muy cómoda pero que seguramente no acabe tan tristemente como la de estos singulares animales. Empecemos...

Resulta que en las mejores colmenas podemos encontrarnos en promedio de 400 a 500 abejas machos, zánganos, que no trabajan y que son alimentados con la miel de la colmena. Éstos no contribuyen en nada a la colmena, más bien estorban, comiéndose las provisiones y defecando en el interior, para que sean las pobres abejas obreras las encargadas de limpiar.

Su objetivo en la vida: Fecundar a la reina, pero no es tarea fácil ni mucho menos. En primer lugar, la reina nunca es fecundada dentro de la colmena, debe ser al aire libre, en pleno vuelo y el día que ella elija: suele ser un día soleado, por la mañana. Cada día, salen hordas de zánganos en su diaria búsqueda por una reina, de su colmena, o vecinas.

Por fin llega el día, cuando la reina está decidida, sale y entra varias veces hasta memorizar el lugar donde se encuentra la colmena. Cuando lo tiene claro, alza el vuelo, perfectamente vertical y, muy pronto, varios miles de zánganos de diferentes colmenas próximas, se juntan y comienzan a seguirla. Mientras suben,  algunos van quedando rezagados y desaparecen, son cada vez más los que renuncian, fatigados y al final sólo quedan unos pocos; finalmente, la reina ya un poco cansada es atrapada por el más resistente de ellos, quien la abraza y la penetra durante un minuto, en un baile espiral y ascendente, a una altura mayor que la de las aves para no ser molestada o para que no ocurra ningún imprevisto.

Hasta aquí tiene buena pinta la historia, pero comienza el declive...

Un minuto pegado a la reina y el abdomen del macho ¡se entreabre!. El zángano, muerto en pleno éxtasis, cae desde las alturas. La explicación fisiológica de este trágico final es que el órgano reproductor del macho está diseñado para penetrar a la hembra únicamente volando, y por lo tanto es imprescindible que en su vuelo dilate completamente sus dos sacos tráqueos. Esas dos grandes vejigas se llenan de aire y hacen presión sobre las partes bajas del abdomen, permitiendo la energización del órgano pero a un precio demasiado alto.

La reina vuelve a la colmena, con parte del aparato masculino incrustado y parte de las entrañas del zángano. Se detiene en el umbral comenzando a deshacerse de lo que quedó del macho.

Ya no suena tan bien la vida del zángano, ¿verdad? Pero las desgracias no han hecho más que comenzar...

Algo raro ocurre a los pocos días de fecundada la reina, revolotea un aire asesino por las colmenas y comienza la matanza de zánganos en las colmenas más prósperas. Ese día las obreras no salen a trabajar sino que preparan sus aguijones para la matanza; grupos de tres o cuatro obreras atacan a cada zángano, le clavan sus aguijones envenenados, les cortan las alas, les fracturan las patas,… los pobres zánganos, desprovistos de aguijón, resisten, tratan de agruparse o simplemente huyen. Los cadáveres de los zánganos son retirados de la colmena, los zánganos todavía vivos, agrupados dentro, son vigilados por las guardianas que les impiden cualquier movimiento por lo que pronto perecen de hambre, los que salieron de la colmena vuelven al atardecer encontrándose con una barrera infranqueable de abejas guardianas en el umbral; a la mañana siguiente, la mayoría de los zánganos que esperó en el umbral están muertos.

A veces la naturaleza se comporta de una manera extraña; de los 400 zánganos que en promedio tienen las colmenas, solamente uno será en cierto modo útil; lo extraño es que la naturaleza sea pródiga con esos seres tan perezosos y bien alimentados: les ha dado casi el doble de ojos que a las obreras, y casi siete veces más cavidades olfativas en sus antenas; sin embargo, los ha castigado al no otorgarles un aguijón. Aquellas ventajas comparativas no le sirven de nada puesto que no salen a recolectar y más bien se alimentan de la miel de la colmena.



 
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