miércoles, 2 de febrero de 2011

La curiosa polinización de la vainilla

miércoles, 2 de febrero de 2011
Las historias que se cuentan acerca de la vainilla son tan románticas y sensuales como la fragancia en sí. Los primeros en cultivarla fueron los totonacas, que vivían en lo que ahora es Veracruz, México. Creían en la leyenda de la princesa Xanat, a quien su padre había prohibido que se casara con un mortal, tras lo cual la joven había huido al bosque con su amante. Pero los desdichados amantes fueron capturados y decapitados. Allí dónde su sangre tocó el suelo, brotó la planta.

La planta de la vainilla presenta tallos largos y carnosos, y hojas largas y ásperas. Las flores, de color verdoso, tienen una estructura similar a la de las orquídeas y, si se abren por la mañana, se vuelven a cerrar al cabo de tan sólo ocho horas. Los elementos aromáticos de la planta se encuentran en el fruto.

La polinización de la hermosa y exigente flor da un único fruto. Las flores de la vainilla son hermafroditas. Sin embargo, y para evitar la autofecundación, los órganos masculinos y femeninos están separados por una membrana. Durante siglos, el ser humano intentó cultivar la vainilla fuera de Veracruz. Los exploradores españoles llevaron la planta a Asia y África, pero no consiguieron que diera fruto. Del mismo modo, los franceses también fracasaron. Y el motivo era que la monógama orquídea de la vainilla estaba casada con una especie local de abeja polinizadora. Intentaron introducir la abeja en cuestión en otras zonas, pero los insectos sólo sobrevivían en Veracruz y, por otro lado, la polinización artificial parecía imposible. Así pues, México conservó el monopolio de la vainilla durante trescientos años. Después del azafrán, la vainilla era la especia más cara del mundo.

La planta crecía y daba flores, pero sin la abeja no producía fruto alguno, hasta que Edmond Albius, un esclavo de doce años que vivía en la Île Bourbon (hoy Isla Reunión) descubrió la forma de polinizar manualmente la flor. Sirviéndose de una astilla biselada de bambú, levantó con mucho cuidado la membrana que separa la antera del estigma, y con el dedo, trasladó el polen de los órganos masculinos a los femeninos. Lógicamente, la flor dio fruto, de modo que el procedimiento permitió que la vainilla pudiera cultivarse en otros lugares tropicales.



Debido a que las flores tienen una vida muy breve, los cultivadores inspeccionan a diario sus plantaciones y, cuando encuentran una flor abierta, proceden de inmediato a polinizarla, lo cual es una tarea muy laboriosa. 


Hoy en día, el principal productor mundial de vainilla es Madagascar. La vainilla artificial y el cultivo intensivo son los responsables de que el precio haya bajado.

Fuente: Recetas y Confidencias, Ann Pearlman



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy curioso además tarea difícil por Lo visto

Alvaro dijo...

Esa endogamia acabará desvirtuando la vainilla. No creo que la naturaleza escoja una forma difícil para polinizarse, como es el uso de un tercero, la abeja del lugar, cuando hay uno mas fácil mas simple la autopolinización, salvo que la forma dificil tenga otras ventajas para la planta.

CARLOS PRADO dijo...

tienen que poner una fe de errata.......

la flor tiene una estructura similar a la de la orquídea...

debe de decir ...la planta como la flor son una especie de orquídea..

VANILLA PLANIFOLIA....

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