miércoles, 22 de diciembre de 2010

Lotería de Navidad: Un breve repaso a su historia

miércoles, 22 de diciembre de 2010
Casi 200 años, varias guerras devastadoras, unas cuantas crisis económicas, cambios de moneda, repúblicas, monarquías, dictaduras, democracias… todo ha superado la Lotería de Navidad desde que comenzara a celebrarse (bajo la denominación de «Lotería Moderna») en 1812, en plena Guerra de Independencia. Según su impulsor, el ministro del Consejo y Cámara de Indias, Ciriaco González Carvajal, el objetivo era «aumentar los ingresos del erario público sin quebranto de los contribuyentes».

España sufría entonces una de las peores crisis de su historia contemporánea: las hambrunas de 1808 y 1812, unido a los enfrentamientos con los franceses y las epidemias, produjeron a lo largo de la guerra unas pérdidas económicas gigantescas y un descenso demográfico de entre 560.000 y 885.000 habitantes, en una población que apenas superaba los 10 millones. Y lo peor de todo, el Gobierno aún necesitaría dinero para seguir asumiendo los elevados gastos militares hasta el final de la guerra, en 1814.
En esta coyuntura de crisis se celebró el primer sorteo navideño, el 18 de diciembre de 1812, en Cádiz, a través de papeletas con los números impresos. Y el primer «gordo», dotado de 8.000 reales, se lo llevó un españolito de a pie tras gastarse sólo 40 en el número 03604. Era la primera vez que la Lotería de Navidad «escogía» a su afortunado, tras cuatro años de penurias y combates, y poco después de la importante victoria en Arapiles y la salida definitiva de los franceses de Andalucía.

Esto progresiva retirada de las tropas napoleónicas hizo que la Lotería, circunscrita en principio a Cádiz y San Fernando, se implantara después en Ceuta y más tarde en toda la comunidad andaluza, instalándose finalmente en Madrid en 1814, ya con el sistema de bombos y bolas establecido un año antes.

Nunca han faltado desde entonces los españoles a su cita con la (mala) suerte en Navidad, comprando cada vez más décimos (en 1832 ya se emitían 12.000 números), hasta el punto de que los bombos metálicos –vigentes desde 1850– llevan cada año a la Administración, ante la imposibilidad de introducir más bolas en ellos, a ampliar las series correspondientes a cada número.

Para terminar, os dejo un curioso enlace que muestra la Evolución de cómo ha cambiado con el paso de los años el hecho de ganar la Lotería.




sábado, 5 de junio de 2010

Origen de las supersticiones (II): El gato negro

sábado, 5 de junio de 2010
La superstición de los gatos negros está relacionado con el mundo de la brujería.

Ya en la tradición celta se comenta que las brujas consideraban a los gatos como sus mejores amigos, en especial los de color negro. Éstas los utilizaban como sus sirvientes mensajeros aunque a veces, también se comentaba que realmente los gatos eran personas transformadas por un conjuro, doblegando su volundad.

En la Edad Media nació la falsa creencia de considerar al gato negro de mal agüero, por creer que cumplían mandatos de las brujas y muchos fanáticos sacrificaron a miles de estos inocentes animales.

Pero la superstición de cruzarse con un gato negro no siempre implica mala suerte. En Europa y Norteamérica se considera que un gato trae buena suerte si éste camina hacia ti, pero si se aleja, significa que se lleva la suerte consigo. El vaticinio es nefasto si el gato se cruza en el camino de una persona de derecha a izquierda, pero ¡no todo está perdido! Si el gato tiene algún lunar blanco en cualquier parte de su cuerpo, se dice que se pierte todo el carácter de maldad.

En el mundo de la pesca, también se comenta que es de buena suerte si un gato precede al pescador, pero, si éste se le cruza en el camino, ya puede ir olvidándose de quitar espinas en la comida.

Fuentes:



miércoles, 2 de junio de 2010

¿Qué representan las figuras de gatos orientales?

miércoles, 2 de junio de 2010
Nos han propuesto en nuestro mail que nos documentemos sobre estas graciosas figuras de gatos que nos saludan con una pata en tiendas, restaurantes y anuncios de televisión.

Pues bien, esta figura es conocida como Maneki-neko (en japones), Zhaocai Mao (en chino), o "Gato de la fortuna" (en nuestro idioma).

Representa a un gato en una actitud de llamada y no saludando como mucha gente piensa. Suele tener una pata levantada, mientras que en la otra sujeta una moneda antigua japonesa llamada koban. El collar con un cascabel que tiene en el cuello se cree que ahuyenta a los malos espíritus.

En las primeras versiones de porcelana, el brazo era fijo mientras que en las nuevas versiones de plástico la pata suele moverse de arriba a abajo.

Tiene diferentes significados dependiendo de que pata tenga alzada y del color de la escultura:

Si tiene alzada la pata derecha, trae prosperidad y dinero, mientras que si levanta la izquierda, atrae visitas, cuanto más alto, más visitas y desde más lejos. Hay esculturas con ambos brazos levantados, cuyo significado es el de protección del hogar o establecimiento.

Dependiendo del color:

* Tricolor (naranja, blanco y negro): Trae fortuna a los viajeros. Como curiosidad, este tipo de tricolor se denomina Calicó.
* Blanco: Pureza.
* Verde: Salud y seguridad en el hogar.
* Violeta: Sirve para estudiantes y recién graduados.
* Negro: Evita la mala suerte
* Azul: Cumple los sueños
* Plata o dorado: Suerte en los negocios
* Rojo: Éxito en el amor
* Amarillo: Economía
* Rosa: Suerte para elegir la persona con quien contraer matrimonio

Gracias Viento por tu aportación.




miércoles, 19 de mayo de 2010

Origen de las supersticiones (I): Romper un espejo, 7 años de mala suerte

miércoles, 19 de mayo de 2010
En el siglo VI a.C., los griegos habían iniciado una práctica de adivinación del futuro basada en espejos, catoptromancia, en la que se empleaban unos cuencos de cristal o de cerámica llenos de agua.
A veces, sucedía que uno de estos "espejos" se caía y se rompía. La interpretación del vidente en esos casos era que la persona que sostenía el cuenco no tenía futuro, es decir, que no tardaría en morir, o que su futuro le reservaba unos acontecimientos tan catastróficos, que los dioses querían evitar a esa persona una visión capaz de trastornarla profundamente.

En el siglo I, los romanos adoptaron esta superstición portadora de mala suerte y le añadieron un nuevo matiz, que es nuestro significado actual. Sostenían que la salud de una persona cambiaba en ciclos de siete años, y puesto que los espejos reflejaban la apariencia de una persona, es decir, su salud, un espejo roto anunciaba siete años de mala salud y de infortunios.

La superstición adquirió una aplicación práctica y económica en la Italia del siglo XV. Los primeros espejos de cristal con el dorso revestido de plata, muy frágiles por cierto, se fabricaban en Venecia en esta época. Por ser muy caros, se trataban con gran cuidado, y a los sirvientes que limpiaban los espejos de las casas se les advertía severamente que romper uno de esos nuevos tesoros equivalía a siete años de un destino peor que la muerte.




 
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