jueves, 18 de noviembre de 2010

La cómoda pero triste vida de los zánganos

jueves, 18 de noviembre de 2010
Por si alguien tenía alguna duda, hablamos de zánganos como insectos, y no del otro significado de la palabra como persona vaga o perezosa, que también pueden tener una vida muy cómoda pero que seguramente no acabe tan tristemente como la de estos singulares animales. Empecemos...

Resulta que en las mejores colmenas podemos encontrarnos en promedio de 400 a 500 abejas machos, zánganos, que no trabajan y que son alimentados con la miel de la colmena. Éstos no contribuyen en nada a la colmena, más bien estorban, comiéndose las provisiones y defecando en el interior, para que sean las pobres abejas obreras las encargadas de limpiar.

Su objetivo en la vida: Fecundar a la reina, pero no es tarea fácil ni mucho menos. En primer lugar, la reina nunca es fecundada dentro de la colmena, debe ser al aire libre, en pleno vuelo y el día que ella elija: suele ser un día soleado, por la mañana. Cada día, salen hordas de zánganos en su diaria búsqueda por una reina, de su colmena, o vecinas.

Por fin llega el día, cuando la reina está decidida, sale y entra varias veces hasta memorizar el lugar donde se encuentra la colmena. Cuando lo tiene claro, alza el vuelo, perfectamente vertical y, muy pronto, varios miles de zánganos de diferentes colmenas próximas, se juntan y comienzan a seguirla. Mientras suben,  algunos van quedando rezagados y desaparecen, son cada vez más los que renuncian, fatigados y al final sólo quedan unos pocos; finalmente, la reina ya un poco cansada es atrapada por el más resistente de ellos, quien la abraza y la penetra durante un minuto, en un baile espiral y ascendente, a una altura mayor que la de las aves para no ser molestada o para que no ocurra ningún imprevisto.

Hasta aquí tiene buena pinta la historia, pero comienza el declive...

Un minuto pegado a la reina y el abdomen del macho ¡se entreabre!. El zángano, muerto en pleno éxtasis, cae desde las alturas. La explicación fisiológica de este trágico final es que el órgano reproductor del macho está diseñado para penetrar a la hembra únicamente volando, y por lo tanto es imprescindible que en su vuelo dilate completamente sus dos sacos tráqueos. Esas dos grandes vejigas se llenan de aire y hacen presión sobre las partes bajas del abdomen, permitiendo la energización del órgano pero a un precio demasiado alto.

La reina vuelve a la colmena, con parte del aparato masculino incrustado y parte de las entrañas del zángano. Se detiene en el umbral comenzando a deshacerse de lo que quedó del macho.

Ya no suena tan bien la vida del zángano, ¿verdad? Pero las desgracias no han hecho más que comenzar...

Algo raro ocurre a los pocos días de fecundada la reina, revolotea un aire asesino por las colmenas y comienza la matanza de zánganos en las colmenas más prósperas. Ese día las obreras no salen a trabajar sino que preparan sus aguijones para la matanza; grupos de tres o cuatro obreras atacan a cada zángano, le clavan sus aguijones envenenados, les cortan las alas, les fracturan las patas,… los pobres zánganos, desprovistos de aguijón, resisten, tratan de agruparse o simplemente huyen. Los cadáveres de los zánganos son retirados de la colmena, los zánganos todavía vivos, agrupados dentro, son vigilados por las guardianas que les impiden cualquier movimiento por lo que pronto perecen de hambre, los que salieron de la colmena vuelven al atardecer encontrándose con una barrera infranqueable de abejas guardianas en el umbral; a la mañana siguiente, la mayoría de los zánganos que esperó en el umbral están muertos.

A veces la naturaleza se comporta de una manera extraña; de los 400 zánganos que en promedio tienen las colmenas, solamente uno será en cierto modo útil; lo extraño es que la naturaleza sea pródiga con esos seres tan perezosos y bien alimentados: les ha dado casi el doble de ojos que a las obreras, y casi siete veces más cavidades olfativas en sus antenas; sin embargo, los ha castigado al no otorgarles un aguijón. Aquellas ventajas comparativas no le sirven de nada puesto que no salen a recolectar y más bien se alimentan de la miel de la colmena.



5 comentarios:

mazlov dijo...

"Ya no suena también" no sería "Ya no suena tan bien"?

Muy interesante la historia!

Ballesteros dijo...

Efectivamente #mazlov, en qué estaría pensando...Muchas gracias.

NanoZero dijo...

El día que Disney haga una pelicula sobre los zanganos... se acabará la inocencia en el mundo.

Ahora en serio, me ha parecido realmentre extraordinario, imaginarme esa situación por parte de los zanganos y esas obrear practicamente creando un "abejocidio" en las colmenas... vaya con la madre naturaleza, que no le falta ni sabiduría ni creatividad.

Anónimo dijo...

A mi no me parece para nada perdida del tiempo.. simplemente es selección natural, de hecho estan más avanzados, puesto que si sólo hubiesen 4 pretendientes, te arriesgarías a que ninguno realmente diese la talla, sin embargo, si tienes 500 la estadistica se amplia y puedes encontrar de entre ellos el mejor. Para ilustrar un poco, es simplemente matemáticas y probabilidad, no es lo mismo el más inteligente de tu clase, que el más inteligente de tu ciudad, y el de tu ciudad con el resto del país y con el resto del mundo. Cuando coges un numero más elevado consigues extremos más opuestos y te aseguras. Es simplente matématicas, la vida no es tonta.

MAKVON dijo...

creo que es muy interesante, algo mas que aprendo en mi día a día, pero para mi opinión la naturaleza no solo es haci con los zánganos puesto que también los seres humanos tenemos igualdad de condición, son millones de espermas que corren en un frenética carrera, la meta la vida misma y solo uno o dos normalmente lo logran los demás mueren en el intento. gracias por el aporte

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