jueves, 19 de mayo de 2011

El desmitificador: Predecir el sexo del bebe por la forma de la tripa

jueves, 19 de mayo de 2011
Existe la costumbre o creencia de poder predecir en las mujeres embarazadas el sexo de sus bebés según la forma de la tripa. Una tripa compacta, redonda y de punta, como si la madre tuviese una pelota bajo la camiseta, va asociado a un varón y por el contrario, si la tripa está más extendida a los lados, se espera que sea una fémina.

Se trata simplemente de 'saber popular' pero sin ninguna base científica.

¿Qué elementos influyen realmente en la forma de la tripa? 

Pues básicamente son dos, y ninguno de ellos es el sexo del bebé:

1. La posición del feto

Un bebé que habitualmente está en posición transversal provoca una tripa más ancha que alta, mientas que uno que se mantiene en posición de pie o de cabeza manifiesta una tripa alta. La forma de la tripa debida al posicionamiento el bebé en el interior de la madre no refleja ningún dato de interés sobre la evolución e embarazo.

2. La placenta y el líquido amniótico

El volumen de la tripa se ve influenciado también por las características de la placenta y por la cantidad de líquido amniótico que hay en su interior.

Es importante el volumen de líquido amniótico. El líquido amniótico envuelve al bebé dentro de la bolsa fetal, le protege de agresiones externas, facilita sus movimientos y es el entorno más adecuado para su desarrollo general.

Es un elemento vital para el crecimiento de algunos de sus órganos, como los pulmones, los riñones y para el buen funcionamiento del tracto intestinal. En las primeras semanas de embarazo está compuesto por agua procedente del cuerpo de la madre, pero a partir de la semana 20 se compone básicamente de orina fetal.

Su volumen varía de unos casos a otros, pero se puede estimar que sus valores normales están entre medio y dos litros. Cuando la cantidad de líquido amniótico está por debajo o por encima de esta cantidad, nos encontramos ante problemas en la gestación. El volumen de la tripa puede alertar sobre alteraciones en el líquido amniótico.

Muchas gracias a Sara S. por comentarnos este tema tan "embarazoso"... 

Fuentes:



jueves, 3 de febrero de 2011

¿Por qué se acumulan más grasas en la zona del abdomen?

jueves, 3 de febrero de 2011
¿No os habéis preguntado nunca por qué las grasas eligen acumularse en mayor cantidad en la zona del abodmen que en cualquier otra parte del cuerpo como brazos, orejas o pies? Hoy intentaremos explicarlo.

En primer lugar, hay que mencionar que las grasas tienen diferentes funciones, algunas vitales como la sujeción de órganos internos como el corazón o riñones y otras funciones más superficiales que fueron indispensables en nuestros orígenes, como luchar contra el frío o proporcionarnos una reserva de energía de larga duración, para épocas de hambre.

Metiéndonos en el tema que nos ocupa, el organismo intenta repartir las grasas de manera proporcionada por todo nuestro cuerpo, pero está claro que nuestra zona abdominal se lleva la palma. ¿Cuál es el motivo? Observando la estructura del cuerpo humano es más fácil su explicación.

El hecho de acumular grasa conlleva inevitablemente un aumento de peso extra que hay que transportar. Si alguien tuviera que transportar una carga durante todo el día, intentaría encontrar la forma más equilibrada y cómo de hacerlo, ¿verdad? Esto mismo hace el cuerpo humano basándose en dos factores.
  1. Localizando el centro de gravedad corporal: Cuanto más cerca del centro de gravedad coloquemos esa carga, menor será la energía para transportarla y más fácil será mantener el equilibrio. El centro de gravedad de un ser humano suele situarse a unos 2 o 3 dedos por debajo del ombligo.
  2. Por la estructura corportal: Depositando la carga (la grasa) cerca de estructuras rígidas (óseas) más grandes, conseguimos que la estabilidad de nuestro cuerpo durante el transporte se vea reducida en la menor medida posible.

Aplicando estos 2 factores, es lógico entender que los depósitos de grasa suelan localizarse en los alrededores de la zona abdominal (centro de gravedad), así como en la caja torácica en el caso de los hombres y la pelvis y caderas en las mujeres (estructura corporal). Esto no es una regla universal y siempre puede haber excepciones en cuanto a la localización de la grasa, aunque normalmente están muy ligadas a la morfología corporal, por ejemplo, una mujer con la pelvis muy estrecha tenderá a acumular más grasa en la zona abdominal y lumbar.

Para terminar, también diremos que a la hora de adelgazar, el cuerpo humano sigue el mismo comportamiento. Lo hará de una forma proporcionar, pero si tiene que dejar alguna reserva, lo seguirá haciendo en las partes centrales por los motivos explicados anteriormente, lo que explica lo difícil que nos resulta perder esa barriguita.



jueves, 18 de noviembre de 2010

La cómoda pero triste vida de los zánganos

jueves, 18 de noviembre de 2010
Por si alguien tenía alguna duda, hablamos de zánganos como insectos, y no del otro significado de la palabra como persona vaga o perezosa, que también pueden tener una vida muy cómoda pero que seguramente no acabe tan tristemente como la de estos singulares animales. Empecemos...

Resulta que en las mejores colmenas podemos encontrarnos en promedio de 400 a 500 abejas machos, zánganos, que no trabajan y que son alimentados con la miel de la colmena. Éstos no contribuyen en nada a la colmena, más bien estorban, comiéndose las provisiones y defecando en el interior, para que sean las pobres abejas obreras las encargadas de limpiar.

Su objetivo en la vida: Fecundar a la reina, pero no es tarea fácil ni mucho menos. En primer lugar, la reina nunca es fecundada dentro de la colmena, debe ser al aire libre, en pleno vuelo y el día que ella elija: suele ser un día soleado, por la mañana. Cada día, salen hordas de zánganos en su diaria búsqueda por una reina, de su colmena, o vecinas.

Por fin llega el día, cuando la reina está decidida, sale y entra varias veces hasta memorizar el lugar donde se encuentra la colmena. Cuando lo tiene claro, alza el vuelo, perfectamente vertical y, muy pronto, varios miles de zánganos de diferentes colmenas próximas, se juntan y comienzan a seguirla. Mientras suben,  algunos van quedando rezagados y desaparecen, son cada vez más los que renuncian, fatigados y al final sólo quedan unos pocos; finalmente, la reina ya un poco cansada es atrapada por el más resistente de ellos, quien la abraza y la penetra durante un minuto, en un baile espiral y ascendente, a una altura mayor que la de las aves para no ser molestada o para que no ocurra ningún imprevisto.

Hasta aquí tiene buena pinta la historia, pero comienza el declive...

Un minuto pegado a la reina y el abdomen del macho ¡se entreabre!. El zángano, muerto en pleno éxtasis, cae desde las alturas. La explicación fisiológica de este trágico final es que el órgano reproductor del macho está diseñado para penetrar a la hembra únicamente volando, y por lo tanto es imprescindible que en su vuelo dilate completamente sus dos sacos tráqueos. Esas dos grandes vejigas se llenan de aire y hacen presión sobre las partes bajas del abdomen, permitiendo la energización del órgano pero a un precio demasiado alto.

La reina vuelve a la colmena, con parte del aparato masculino incrustado y parte de las entrañas del zángano. Se detiene en el umbral comenzando a deshacerse de lo que quedó del macho.

Ya no suena tan bien la vida del zángano, ¿verdad? Pero las desgracias no han hecho más que comenzar...

Algo raro ocurre a los pocos días de fecundada la reina, revolotea un aire asesino por las colmenas y comienza la matanza de zánganos en las colmenas más prósperas. Ese día las obreras no salen a trabajar sino que preparan sus aguijones para la matanza; grupos de tres o cuatro obreras atacan a cada zángano, le clavan sus aguijones envenenados, les cortan las alas, les fracturan las patas,… los pobres zánganos, desprovistos de aguijón, resisten, tratan de agruparse o simplemente huyen. Los cadáveres de los zánganos son retirados de la colmena, los zánganos todavía vivos, agrupados dentro, son vigilados por las guardianas que les impiden cualquier movimiento por lo que pronto perecen de hambre, los que salieron de la colmena vuelven al atardecer encontrándose con una barrera infranqueable de abejas guardianas en el umbral; a la mañana siguiente, la mayoría de los zánganos que esperó en el umbral están muertos.

A veces la naturaleza se comporta de una manera extraña; de los 400 zánganos que en promedio tienen las colmenas, solamente uno será en cierto modo útil; lo extraño es que la naturaleza sea pródiga con esos seres tan perezosos y bien alimentados: les ha dado casi el doble de ojos que a las obreras, y casi siete veces más cavidades olfativas en sus antenas; sin embargo, los ha castigado al no otorgarles un aguijón. Aquellas ventajas comparativas no le sirven de nada puesto que no salen a recolectar y más bien se alimentan de la miel de la colmena.



domingo, 13 de junio de 2010

Guerra de sexos (I): Sin miedo a los mosquitos, pavor a las mosquitas

domingo, 13 de junio de 2010
Que levante la mano quien no haya sido picado alguna vez por estos molestos insectos que se alimentan de sangre de seres humanos y de otras especies animales.

Pues que sepáis que en este caso, ¡ellas son las culpables!

Sí, digo ellas porque el mosquito hembra es hematófago, es decir, se alimenta de sangre mientras que el macho, por el contrario, encuentra su alimento en el néctar de las flores y en los jugos de las plantas ya que es vegetariano. De este modo, los mosquitos machos no representan ninguna molestia para nosotros, salvo la de engendrar más mosquitos claro.

Al picar, las hembras insertan el extremo de su pico en el espesor de la piel buscando un pequeño vaso sanguíneo que le permita succionar la sangre. Para ello están dotados de un mecanismo sensible para detectar en qué lugares de la piel se encuentra la fuente de su alimento: el capilar sanguíneo. Para facilitar esta maniobra, su saliva volcada en el lugar de la lesión contiene productos químicos que actúan como anticoagulantes y de esta manera se le facilita la succión. También en su composición, la saliva posee componentes irritantes que producen hinchazón y prurito intenso lo cual sucede unos seis segundos después de iniciada la punción.

Para más preocupación nuestra, las hembras de mosquito viven mucho más tiempo que los machos (1 mes normalmente o incluso varios, hasta medio año) y además, los seres humanos somos sus mamiferos favoritos dado que nuestra piel es muy fina.

Por lo tanto, si nos encontramos frente a frente con un mosquito, podemos intentar averiguar si se trata de un macho o una hembra fijándonos en la forma de sus antenas. Si las antenas son mucho más grandes de lo habitual, más largas y más peludas, tenemos delante a nuestro mosquito macho. Piénsatelo antes de intentar aplastarlo, puesto que ahora ya sabes que él, nunca te ha picado ni lo hará. Por lo demás, tanto los machos como las hembras son muy parecidos, en tamaño, color y forma.

Como curiosidad, una emisora de radio de Montreal, la CIME-FM, es la primera emisora de radio del mundo que emite una frecuencia en su programación habitual que imita el sonido de los mosquitos macho. Con este sonido, consiguen hacer huir a las mosquitas que, una vez fecundadas, repelen a los machos.

Fuentes:



 
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