lunes, 15 de noviembre de 2010

El curioso sistema de repartición de escaños español

lunes, 15 de noviembre de 2010
La mayoría de las personas saben que el Congreso de los Diputados se encuentra en Madrid y está compuesto en la actualidad por 350 diputados que ejercen una función legistlativa y política pero poca gente entiende realmente el sistema de repartición de escaños por el que los políticos de las diferentes provincias españolas llegan a la cámara baja. Hoy intentaremos explicarlo de una forma sencilla con datos y un ejemplo muy esclarecedor.

Antes de empezar, hay que mencionar que la Constitución Española de 1978 cuantifica, en su artículo 68.1, el número de diputados en un mínimo de 300 y un máximo de 400, pero este artículo fue regulado en la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General en su artículo 162.1, estableciendo en 350 el número total de diputados.

Pues bien, metiéndonos en faena, lo primero que tenemos que saber es que los escaños se reparten por demarcaciones o circunscripciones. No se reparten los 350 escaños según los votos totales sino que se reparten los escaños de cada demarcación según los votos de esa demarcación y luego se suman los escaños de todas las demarcaciones.

A cada provincia le corresponde un mínimo inicial de dos Diputados, excepto las poblaciones de Ceuta y Melilla, que están representadas cada una de ellas por un Diputado.

Los doscientos cuarenta y ocho Diputados restantes se distribuyen entre las provincias en proporción a su población, conforme al siguiente procedimiento:

1. Se obtiene una cuota de reparto resultante de dividir por doscientos cuarenta y ocho la cifra total de la población de derecho de las provincias peninsulares e insulares.
2. Se adjudican a cada provincia tantos Diputados como resulten, en números enteros, de dividir la población de derecho provincial por la cuota de reparto.
3. Los Diputados restantes se distribuyen asignando uno a cada una de las provincias cuyo cociente, obtenido conforme al apartado anterior, tenga una fracción decimal mayor.

Una vez que sabemos cuantos escaños le corresponden a cada provincia vamos a ver como se reparten entre las diferentes candidaturas, según el Artículo ciento sesenta y tres, del Titulo II, Capítulo III de la Ley Orgánica mencionada anteriormente.

1. No se tienen en cuenta aquellas candidaturas que no hubieran obtenido, al menos, el 3% de los votos válidos emitidos en la circunscripción.
2. Se ordenan de mayor a menor, en una columna, las cifras de votos obtenidos por las restantes candidaturas.
3. Se divide el número de votos obtenidos por cada candidatura por 1, 2, 3, etcétera, hasta un número igual al de escaños correspondientes a la circunscripción, formándose un cuadro similar al que aparece en el ejemplo práctico. Los escaños se atribuyen a las candidaturas que obtengan los cocientes mayores en el cuadro, atendiendo a un orden decreciente.

Y aquí viene el ejemplo práctico que nos sacará de dudas: Imaginaros 480.000 votos válidos emitidos en una circunscripción que elija ocho Diputados.Votación repartida entre seis candidaturas

A: 168000 votos; B: 104000; C: 72000; D: 64000; E: 40000; F: 32000

Aplicando la regla 1, no podemos desprendernos de ninguna candidatura ya que las 6 superan los 14400 votos (el 3% de los votos totales).
Siguiendo las reglas 2 y 3 obtendríamos la siguiente tabla:


Al tratarse de 8 escaños, hemos señalado en rojo las 8 cantidades mayores del cuadro para conseguir la repartición final de Diputados, por lo que en dicha demarcación, la candidatura A conseguiría 4 escaños, la B tendría 2 escaños y las candidaturas C y D se conformarían con 1 escaño cada una, dejando a las otras 2 sin representación alguna.

¿Repartición justa? Juzguen ustedes...

Fuentes:



lunes, 14 de junio de 2010

Spain is different (I): Los leones del Congreso

lunes, 14 de junio de 2010
La curiosa historia de los leones del Congreso de los Diputados es un ejemplo claro para afianzar nuestra frase más internacional: Spain is different.

Todo comenzó en 1850, cuando se inauguró el edificio del Congreso de los Diputados. En el lugar donde hoy se encuentra los leones, se colocaron un par de grandes farolas que no fueron del agrado de los parlamentarios. Faltos de ideas, solicitaron los servicios de uno de los escultores de moda en la época, Ponciano Ponzano (Graciosos los padres), que además tenía fama de realizar trabajos rápidos y de calidad.
A Ponzano se le ocurrió la idea de colocar un par de leones, pero como España no se encontraba en esos momentos en un buen momento económico, decidieron que los leones debían ser de yeso y pintados con una pintura que simulara el bronce.
En 1851, se colocaron éstos leones con la ovación de todos, pero prácticamente un año después se encontraban en un estado deplorable. Tras los ataques de la prensa por el estado de las figuras, los políticos decidieron que había que reemplazarlos por unos leones fundidos en bronce de calidad, y se pusieron de nuevo en contacto con Ponzano, quien realizó un presupuesto excesivamente alto para las pretensiones del país.
Al romper las negociaciones con el escultor, decidieron poner dos leones en piedra, realizados por José Bellver. Fue otro fracaso, eran demasiado pequeños y más que leones parecían dos perros falderos cabreados. Los leones fueron vendidos.

Mientras que España seguía en decadencia, los políticos seguían discutiendo por los leones. Decidieron dejar el tema en manos del ejército, que se puso en contacto con una fundición de Sevilla. Éstos dijeron que era muy complicado, no tenían la maquinaria adecuada y que la única solución era fundirlos en París.
La reinsa Isabel II, recordando la invasión napoleónica unas décadas antes, no tenía a los franceses con muy buen recuerdo y dijo que sería una vergüenza para España que un símbolo fuera realizado en el extranjero, por lo que ordenó que se fundiera en Sevilla con la supervisión de...¡Ponzano!

Como no había dinero, decidieron fundir unos cañones incautados en la Guerra de Marruecos que se trajo España como trofeo de guerra.

Por fin en 1865, los leones, bautizados como Daoíz y Velarde, nuestros héroes del 2 de Mayo de 1808, fueron terminados y alabados incluso por la reina pero al ser trasladados a Madrid, un grupo de parlamentarios empezó a criticar el origen guerrero del bronce, argumentando que no podían representar al congreso dos figuras realizadas con material de guerra.

Se llegó a hablar incluso de su destrucción, pero en en 1872 dejaron el debate y se colocaron en el lugar que ocupan en la actualidad.

Cariñosamente, los castizos madrileños llamaron a los leones Benavides y Malospelos.

Lo dicho...¡Spain is different!

Gracias aduquenator por proponernos este tema para el Ballesterismo

Actualización:
Nos ha enviado Alfonso C.C. información interesante para ampliar la entrada:
Los moldes de los leones que custodian las puertas del Congreso de los Diputados ya están en Capitanía. Las dos piezas que sirvieron para darle cuerpo a los felinos de bronce que custodian la Cámara Baja de la madrileña Carrera de San Jerónimo llegaron el 17/11/2009 a Capitanía tras ser trasladados de la Fábrica de Artillería y fueron emplazados en su ubicación definitiva.

Fuentes:



 
Design by Pocket Free Blogger Templates created by The Blog Templates