martes, 31 de mayo de 2011

¿Cómo se calcula la distancia recorrida por un jugador?

martes, 31 de mayo de 2011
Cada vez que vemos un partido de fútbol, nos sorprendemos y entretenemos leyendo las contínuas estadísticas que van apareciendo cada pocos minutos. Muchos nos preguntamos cómo son capaces de conseguirlas y cuantas personas hacen falta para que los resultados sean fiables.

Hoy nos vamos a centrar en una de las más utilizadas en los últimos tiempos y que realmente tiene una curiosa explicación: La distancia recorrida por un jugador.

Para empezar, debemos introducir el nombre de una empresa sueca, Tracab, que fue quien desarrolló por primera vez una tecnología, en sus inicios con fines militares, que permitía conocer en tiempo real el posicionamiento de todos los elementos que aparecían en una imagen en movimiento.

Pues bien, la compañía italiana Delta Tre, con sede en Turín, se encargó de implementar un software utilizando la tecnología comentada anteriormente y comenzó a aplicarlo hace ya varias temporadas en los partidos de la liga y de la selección absoluta de Suecia.

El éxito no tardó en llegar, gracias a los resultados obtenidos y la notoriedad de los mismos, por lo que la UEFA llegó a un acuerdo que llegaba hasta la final de Moscú en 2008, pero que finalmente se amplió y continúa en la actualidad.

¿Cómo funciona?

Según indica Digital Tre, el sistema de instalación de los aparatos requeridos para llevar a cabo el seguimiento es bastante sencillo aunque durante el transcurso del partido hay que estar al tanto de todo lo que sucede durante los 90 minutos de juego. El primer paso es instalar 16 cámaras en la zona alta de los estadios a no menos de 15 metros de altura para que la señal sea correcta. 

La instalación se produce normalmente el día antes del encuentro y se realizan pruebas durante el entrenamiento de los equipos. El mismo día del partido se requieren unas cinco horas para dejar todo montado y comenzar el trabajo. El software instalado en una furgoneta en el exterior del campo es suficiente para recoger, almacenar y procesar todos los datos.

Se instalan dos conjuntos de ocho cámaras que deben estar a una altura mínima de 15 metros. Si el estadio tiene techo facilita mucho la labor, pero si no lo tienen se suelen colocar en la zona de los comentaristas. Son dos los operadores que siguen lo que acontece en el campo a través de los monitores cuando se hace el "tracking" o "distancia recorrida" de cada futbolista. 

El segundo paso es programar el ordenador y cuando los dos equipos saltan al campo es el momento crítico. Entre los dos operadores deben asignar un número a cada uno de los 26 objetos que hay en movimiento (22 jugadores, los 3 arbitros y el balón). Se les adjudica a cada uno unas coordenadas informáticas que son las señales que deben seguir en todo momento las cámaras desarrolladas por el ejército sueco.

En la pantalla de los ordenadores aparecen tantos cuadritos como objetos están siendo analizados. Las cámaras que hacen el seguimiento son especiales y similares a los radares que controlan la velocidad de los vehículos. Cuando suena el pitido inicial, estas cámaras siguen al objeto que se les ha señalado previamente. A partir de ese momento, la misión de los dos operadores es evitar que las cámaras confundan a los jugadores en momentos puntuales donde hay acciones multitudinarias como saques de esquina o protestas masivas hacia algún árbitro.

Según los datos recogidos hasta ahora, este curioso y novedoso sistema sólo tiene un 4% de margen de error. Es más, aunque pueda parecer lo contrario, cuanto más se mueve un jugador, menos margen de error existe por lo que curiosamente el mayor problema se encuentra en los porteros que son los más estáticos y hacen falsear las cifras finales que se hacen públicas.

Muchas gracias Moi de Planeta Basura por proponernos este tema y seguiremos investigando sobre cómo se consiguen otras estadísticas de complejidad similar.

Fuentes:



lunes, 16 de agosto de 2010

Exportadores de tradiciones (I): IKEA y el Midsommar

lunes, 16 de agosto de 2010
Si hablamos de IKEA, la palabra Midsommar nos podría sonar al último modelo de armario o cama que ha llegado a la tienda, pero para los suecos esta palabra significa muchísimo más y es conocido fuera de su país gracias al increíble imperio que esta consiguiendo IKEA.

El "Midsommar" es realmente el festival más importante de Suecia, se celebra el último fin de semana de junio y conmemora la llegada del verano.

Esta fiesta data de tiempos vikingos, cuando era un rito de fertilidad que significaba asegurarse una buena cosecha en el otoño. Ahora se cantan canciones tradicionales y la gente baila alrededor de un mayo decorado de una forma muy vistosa, levantado especialmente para el festival.

¿Y que tiene que ver el Midsommar con IKEA además de su mismo origen sueco?

Pues bien, IKEA en España celebra cada año esta tradición. Suele durar aproximádamente 3 semanas y comienza normalmente en la segunda quincena de junio. Para conmemorar la festividad, un día en concreto que varía año tras año, IKEA regala 200 euros para compras en su establecimiento a la primera persona que entregue en la tienda un ramo con 7 flores. Esto tiene una curiosa explicación, según explica la tradición del Midsommar,

"la noche del solsticio de verano, las jóvenes solteras debían coger siete tipos de flores de siete campos distintos para hacer un ramillete que debían poner bajo su almohada esa noche y así soñarían con sus futuros esposos".

Para que no sea tan complicado y la gente se anime a participar, los cien siguientes clientes de la tienda que lleven su ramo de flores también consiguen un cheque regalo por valor de treinta euros y el resto siempre tienen alguna sorpresa.

Además, en las entradas de las tiendas hay azafatas vestidas con el traje típico sueco que ofrecen degustaciones de comida sueca y entregan cupones descuento, donde se explica también qué es Midsommar.

Esto parece pura publicidad gratuita, pero para nosotros es simplemente una historia curiosa de como un comercio puede salir de su país y es capaz de transmitir tradiciones propias al resto del mundo.

Este año ya no llegamos, pero para el que viene lo tendremos presente.

Fuentes:



lunes, 12 de julio de 2010

De la dinamita a los Premios Nobel

lunes, 12 de julio de 2010
Los Premios Nobel se otorgan cada año a personas que hayan hecho investigaciones sobresalientes, inventado técnicas o equipamiento revolucionario o hayan hecho contribuciones notables a la sociedad. Detras de ellos se encuentra una gran historia: La vida de Alfred Nobel.

Alfred Nobel fue un químico e ingeniero sueco nacido en Estocolmo en 1833.

Tras formarse en Rusia y en Estados Unidos regresó junto a su padre para ayudar en el negocio familar, la fabricación de explosivos.

En 1864 una explosión de nitroglicerina mataba a su hermano pequeño y a otras cuatro personas. A raíz de esta tragedia Alfred se concentró en la tarea de poner a punto un método para manipular con seguridad la nitroglicerina.

Para ello mezcló el explosivo líquido con un material absorbente (la tierra de diatomeas) consiguiendo un polvo que podía ser percutido e incluso quemado al aire libre sin que explotara. La mezcla resultante solo explotaba cuando se utilizaban detonadores electricos o químicos. Había nacido la dinamita.

El uso de la dinamita hizo que muchas tareas pertenecientes al mundo de la construcción y la minería progresaran a una velocidad sin precedentes en la historia.

Sin embargo, la dinamita también fue de gran utilidad en la fabricación de explosivos, aplicación que se generalizó hasta el punto de hacerle acreedor, aún a pesar de sus actividades humanitarias, del epíteto "mercader de la muerte".

Cuando murió, dirigía fábricas para la elaboración de explosivos en diversas partes del mundo. En su testamento legó la mayor parte de su fortuna (estimada en unos 9 millones de dólares) para crear una fundación que otorgara premios anuales entre aquéllos que durante el año precedente hubieran realizado el mayor beneficio a la humanidad en el campo de la física, la química, la medicina y la fisiología, la literatura y la paz mundial.

El elemento químico número 102 tuvo el honor de recibir su nombre; se le llamó Nobelio (No).

El testamento de Alfred Nobel fue el siguiente:

La totalidad de lo que queda de mi fortuna quedará dispuesta del modo siguiente: el capital, invertido en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos cada año en forma de premios entre aquéllos que durante el año precedente hayan realizado el mayor beneficio a la humanidad.

Dichos intereses se dividirán en cinco partes iguales, que serán repartidas de la siguiente manera:


Una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento o el invento más importante dentro del campo de la Física.
Una parte a la persona que haya realizado el descubrimiento o mejora más importante dentro de la Química.
Una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento más importante dentro del campo de la Fisiología y la Medicina.
Una parte a la persona que haya producido la obra más sobresaliente de tendencia idealista dentro del campo de la Literatura.
Una parte a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz.

Los premios para la Física y la Química serán otorgados por la Academia Sueca de las Ciencias, el de Fisiología y Medicina será concedido por el Instituto Karolinska de Estocolmo, el de Literatura, por la Academia de Estocolmo, y el de los defensores de la paz por un comité formado por cinco personas elegidas por el Storting (Parlamento) noruego. Es mi expreso deseo que, al otorgar estos premios, no se tenga en consideración la nacionalidad de los candidatos, sino que sean los más merecedores los que reciban el premio, sean escandinavos o no.

Fuentes:



 
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