martes, 2 de noviembre de 2010

¿Por qué los perros orinan en las ruedas de los coches?

martes, 2 de noviembre de 2010
No suele fallar, sacamos a un perro a la calle, se acerca a la acera y en cuanto ve un automóvil no puede evitar olisquearlo para acto seguido dejar su rastro, ¿a qué se debe este curiosos comportamiento?

Es más sencillo de lo que creemos. Lo primero que debemos de tener claro es que los neumáticos cuando salen de la fábrica no tienen ningún tipo de compuesto ni olor especial que pueda atraer a ningún perro, pero el fin para lo que están fabricados es la principal característica por la que son tan especiales, la movilidad.

No es necesario que un perro haya dejado su rastro sobre ellos para que en cualquier trayecto pueda impregnarse de olores que va recogiendo de aceras, carreteras, caminos, etc. Un automóvil recorre miles y miles de kilómetros a lo largo de su vida, y esto representa también miles y miles de "territorios" donde los perros intentan hacerse notar. Cuantos más olores perciban en un lugar, más ganas tienen de marcar su territorio, y por lo tanto, los neumáticos son un paraiso de olores donde poder advertir con su orina, ¡Aquí estoy yo!

Según estaba leyendo la explicación me ha recordado al proceso de polinización que hacen las abejas "sin querer", llevando el polen desde unas plantas a otras contribuyendo enormemente a la reproducción de éstas. Si comparamos, el polen sería la propia orina y las abejas serían los neumáticos de los coches, que, aunque en este caso no reciban nada a cambio, contribuyen también a que un nuevo macho dominante pueda marcar su territorio sobre ellos y que, aunque nunca lo sepa, este rastro pueda olerse a cientos o miles de kilómetros.

Muchísimas gracias Mangalán por esta nueva y curiosa aportación al ballesterismo.



viernes, 29 de octubre de 2010

All Hallow's Even: El origen de Halloween

viernes, 29 de octubre de 2010
Celtas, romanos, cristianos... muchas culturas han aportado su granito de arena a una fiesta que hunde sus raíces en un pasado remoto y que ha conservado siempre un rasgo fundamental: la fascinación por la muerte.


La fiesta de Halloween es una mezcla de tradiciones más o menos antiguas y tiene su propia versión en muchos países. Sin embargo, el Halloween que se ha hecho famoso es el que celebran los norteamericanos. Gracias a las películas de Hollywood ellos han sabido exportar como nadie una fiestividad cuyas señas de identidad han terminado siendo los disfraces y las calabazas y, claro está, el culto al terror y a la muerte.

En realidad, los primeros en celebrar la fiesta de Halloween fueron los celtas (antiguos habitantes de Gran Bretaña) que hacían su "primitivo Halloween" cada 31 de octubre. Por aquel entonces la fiesta estaba dedicada a un tal Samhain (su Dios de los muertos) y era la noche en que los druidas de la tribu se ponían en contacto con los difuntos. Esa noche marcaba el final del año y toda la comunidad lo celebraba por todo lo alto.

Pero con la invasión de los romanos, la cultura celta se mezcló con la de los césares y la religión de los druidas terminó por desaparecer. Sin embargo, la "fiesta de los muertos" no se perdió del todo. Los romanos la fusionaron con sus Fiestas de Pomona, dedicadas a la Diosa de la fertilidad, y así el primitivo Halloween de los celtas pudo sobrevivir al paso del tiempo conservando gran parte de su espíritu y algunos de sus ritos.

Con la expansión del cristianismo por Europa la fiesta se encontró un nuevo rival. Primero el Papa Gregorio III decidió trasladar la "Fiesta de Todos los Santos" al 1º de Noviembre y poco más tarde, en el año 840, Gregorio IV ordenó que celebración fuera universal. Y como fiesta mayor que era requería una "vigilia" para preparar la fiestorra. Precisamente el 31 de octubre, la "noche de los muertos" de los antiguos celtas. Esta vigilia se llamó "All Hallow's Even" (Vigilia de Todos los Santos) y con el paso del tiempo su importancia fue creciendo y su pronunciación fue cambiando hasta terminar en lo que hoy conocemos como "Halloween".

Pese al cúmulo de coincidencias y de ritos superpuestos, la fiesta cristiana conservó guiños de la versión ancestral iniciada por los celtas y continuó siendo para siempre la noche de los que tributaban un especial interés por la muerte y el más allá.




martes, 26 de octubre de 2010

El verdadero tamaño de África

martes, 26 de octubre de 2010
África es el segundo continente más grande de nuestro planeta (el primero es Asia) pero es algo complicado darse cuenta de su verdadero tamaño sin poder compararlo con algo más conocido y cercano. Hoy os vamos a mostrar una curiosa ayuda visual que hemos encontrado para facilitar un poco este trabajo. Sorprende, por ejemplo, comprobar que sólo la Isla de Madagascar es ya tan grande como todo Reino Unido. Aquí os dejo la imagen, podéis pinchar sobre ella para verla más grande.


También os dejo la infografía completa donde aparece dicha imagen entre otras y diversos datos de comparativas.




lunes, 25 de octubre de 2010

Volviendo a nacer: La historia de los desfibriladores

lunes, 25 de octubre de 2010
Después de escuchar esta mañana que un jugador de fútbol cayó ayer desplomado mientras disputaba un partido y que salvó la vida gracias a la rápida actuación médica pero sobre todo, a la disponibilidad en el mismo estadio de un desfibrilador, mi amigo y yo (tan curiosos como siempre) nos hemos preguntado por la primera vez que se usó este tipo de aparatos que a tantas personas les ha dado una segunda oportunidad. He aquí su historia...

El concepto de desfibrilación eléctrica fue acuñado en 1899 por Prevost y Batelli, después de notar que grandes voltajes aplicados a través del corazón de un animal podían poner fin a la fibrilación ventricular. 

Hooker, Kouwenhoven y Langworthy realizaron varios estudios, financiados por la industria eléctrica que estaba interesada en patrocinar estos estudios puesto que sus trabajadores se exponían a gran riesgo de muerte por descarga eléctrica de alto voltaje; en 1933 publicaron un informe de desfibrilación interna exitosa aplicando corriente alterna a un animal. El primer reporte de una desfibrilación exitosa en un humano lo realizó Claude Beck en 1947, aplicando directamente 60 Hertz de corriente alterna (c.a.) en el corazón de un paciente a quien se le estaba practicando una cirugía. 

Kouwenhoven realizó múltiples estudios en perros, entre 1950 y 1955, aplicando desfibrilación mediante electrodos puestos en la pared torácica. En 1956, Zoll desfibriló un ser humano de la misma manera. A partir de estos trabajos, Edmark - Lown y asociados descubrieron que los desfibriladores de corriente continua (c.c.) o desfibriladores de impulso, eran más efectivos y producían menos efectos secundarios que los desfibriladores de c.a. La administración de corriente continua fue perfeccionada durante la década de 1960.

En 1967, Pantridge y Geddes reportaron un aumento en el número de pacientes que sobrevivieron a paros cardíacos extrahospitalarios, mediante el uso de una unidad móvil de cuidado coronario equipada con un desfibrilador de c.c. de alimentación por batería. Hacia 1970 fueron diseñados instrumentos experimentales internos y externos para detectar la fibrilación ventricular automáticamente. En 1979 Diack y sus colaboradores describieron la experiencia clínica y experimental con el primer desfibrilador automático externo (DEA). El primer desfibrilador interno automático se implantó en un ser humano en febrero de 1980. En ese mismo año, Weaver y asociados informaron que la iniciación rápida de RCP (Reanimación Cardiopulmonar) y desfibrilación precoz, podrían restaurar un ritmo organizado y hacer que se recuperara la conciencia, a pacientes que sufrían paros cardíacos fuera del hospital. También en 1980, Eisenberg y Copass publicaron un aumento en la tasa de supervivencia de pacientes con paros cardíacos desfibrilados por Técnicos Médicos de Urgencias (TME) especialmente capacitados, comparada con la de pacientes que recibieron el tratamiento usual y rutinario, que incluía RCP y transporte al hospital.

Las máximas tasas de reanimación por desfibrilación se han obtenido cuando el paro ha sido presenciado y/o la desfibrilación se realiza en el término de minutos. Gracias a los DEA se han venido implementando progresos en la transición de ondas monofásicas a bifásicas, que los hace más livianos, más pequeños y especialmente más seguros y efectivos.





 
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