miércoles, 4 de agosto de 2010

Claves y anécdotas de un simple estornudo

miércoles, 4 de agosto de 2010
El mismo acto de estornudar supone una sucesión de reacciones en cadena que terminan con un más o menos sonoro ¡Aaaatchíssss!...y con el lanzamiento de gotitas de saliva más o menos perceptibles, entre otras cosas, que salen a una velocidad excepcional de la cavidad bucal, impulsadas exclusivamente por la presión producida repentinamente. El movimiento de atrás adelante que acompaña a veces al estornudo, con la boca bien abierta, no añade absolutamente nada a la velocidad de las partículas.

La acción de estornudar moviliza un gran número de sensores en cascada, cada uno de los cuales desencadena un proceso irreversible.

Al principio, un ligero reflejo defensivo provoca un impresionante zafarrancho de combate. En cuanto se agita en la mucosa de las fosas nasales un cuerpo extraño (mota de polvo, grano de polen, bacteria...), las terminaciones nerviosas dan la alarma e informan al cerebro, que ordena una profunda inspiración (de dos a tres litros de aire) y a continuación la contracción de los músculos abdominales. Para terminar, ¡expulsión general!

El objetivo fundamental de este reflejo defensivo es expulsar al máximo número de intrusos potencialmente dañinos para el organismo. Y la expulsión de todo ese material se hace una velocidad ligeramente superior a...¡200 km/h!, sea cual sea el tipo de estornudo: un áspero y escandaloso "atchís", un áspero y ceñudo "atchá" con el mentón pegado al esternón o un cursi "atch" reprimido. Porque en todos los casos, la presión del aire expectorado es prácticamente idéntica.

Por citar alguna curiosidad relacionada, al estornudar nos es prácticamente imposible mantener los ojos abiertos, y esto se debe a un mecanismo de defensa involuntario que evita que los microorganismos expulsados puedan entrarnos en los ojos. Además en la Edad Media, se pensaba que al estornudar, a la persona que lo realizaba se le salía el alma volando.

Normalmente, cuando estornudamos, alguien de alrededor nos dice, "Jesús" o "salud". Esta tradición proviene de Roma, a finales del siglo VI, donde se produjo una epidemia de peste. Para combatir la enfermedad, el Papa Gregorio Magno impuso que, aquel que estornudara, debía ser inmediatamente bendecido con un "Que Dios te bendiga" para evitar el desarrollo de la peste. Con el paso del tiempo se acortó a simplemente "Jesús" o "salud".

Para terminar, he leído una última curiosidad del estornudo en otro blog, ¿te ha pasado alguna vez que al salir de un sitio algo oscuro al exterior luminoso, o al mirar directamente una bombilla que da bastante luz, estornudas? Si la respuesta es sí, que sepas que aunque nadie se lo crea eso pasa, y tiene base médica, aunque no muy investigada. Si la quieres conocer pincha aquí.

Fuentes:



martes, 3 de agosto de 2010

Una de piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros

martes, 3 de agosto de 2010
Desde pequeños hemos visto dibujos, leído libros y visto películas sobre estos "malvados" personajes, los piratas. Al crecer un poco, también los empezamos a conocer con el nombre de corsarios, bucaneros o filibusteros como si de sinónimos se tratasen pero hoy vamos a explicar algunas curiosidades reales sobre los piratas y los pequeños matices que existen para denominarlos de una u otra manera.

Para empezar, hay que mencionar que el origen de la piratería fue provocado por la Corona española allá por el siglo XVI. El principal motivo fueron todas las prohibiciones que establecieron los españoles para el comercio de indias, ya que, a diferencia de portugueses e ingleses, los españoles establecieron un monopolio. Esto, junto a la codicia y la relativa moralidad de los hombres, hicieron posible la piratería.

Si comenzamos a diferenciar los términos que utilizamos para denominar a los piratas, hay que decir que por la palabra pirata se entiende como aquellos ladrones que robaban en cualquier mar, en cualquier momento y fuera cual fuera la embarcación que se pusiera en su camino. No cumplían órdenes de ningún gobierno y no tenían ninguna inluencia política sino que buscaban su propio beneficio.

Sin embargo, los corsarios eran aquellos piratas que robaban a una embarcación armada, además con patente o permiso de su gobierno, normalmente del propio Rey. Eran viajes en campaña marítima que se realizaba hacia el comercio enemigo, siguiendo las leyes de guerra. A estas campañas y ataque a barcos, se los llamó "ir a corso", es decir, "correr por el mar". Por lo cual, a los capitanes de dichos barcos se los denominaba corsarios.

Por otro lado, se encontraban los filibusteros. Hay múltiples teorías sobre el origen de la palabra ‘filibustero’ (en francés ‘flibustier’, en inglés ‘freebooter’ y en holandés ‘vrij buiter’). Se cree que puede proceder de ‘fly-boat’(barco que vuela) o de ‘free-booter’ (libre merodeador). Con este nombre se designaba a muchos de los piratas del mar de las Antillas en el siglo XVII, en especial a los ingleses y holandeses. Solían atacar poblaciones costeras y, raras veces, atacaban barcos, todo lo contrario de sus parientes los bucaneros que su oficio era justamente abordar barcos.

En su comienzo, a los bucaneros se los denominó "cazadores de puercos cimarrones" (cerdos salvajes". Estaban instalados en el siglo XVII en la zona oeste de la Isla Española. Su sustento era la venta de carne ahumada o asada a la barbacoa o "boucan", de donde procede su nombre. Su expulsión por los españoles de la Isla Española y de la Isla Tortuga, hizo que los bucaneros se organizaran y conquistaran la segunda de ellas, donde se instalaron.

En la Isla de Tortuga se establecieron numerosos bucaneros y filibusteros. Allí, formaron un lugar propio, un país al que pusieron por nombre Cofradía de los Hermanos de la Costa. En ese lugar, no importaba la nacionalidad de cada uno, no había justicia ni propiedad privada. Cuando tenían que solucionar un pleito entre ellos, se retaban a duelo y se batían con espada o con cuchillo y la razón era para quien ganara.

Por lo tanto, para concluir, podemos decir que todos los corsarios, bucaneros y filibusteros podían ser considerados en algún grado como piratas pero un pirata como tal, no pertenecía a ninguno de los grupos anteriores.

Fuentes:



lunes, 2 de agosto de 2010

La curiosa historia de la cinta adhesiva transparente

lunes, 2 de agosto de 2010
El concepto de la cinta adhesiva transparente fue inventado por el norteamericano Dick Richard G. Drew en 1925. Joven y astuto ayudante de un laboratorio de la empresa 3M (Minnesota Mining and Manufacturing), Dick trabajaba en el proyecto de un producto qe permitiera a los fabricantes de automóviles pintar cómodamente los coches. Problema: En aquella época, había un verdadero entusiasmo por las carrocerías de dos colores, pero a los fabricantes les resultaba muy difícil pintarlas, ya que la línea que separaba los dos colores era imprecisa y los vehículos que salían de fábrica carecían de la calidad necesaria en la delimitación exacta de los dos tonos.

Dick Drew inventó para ello un adhesivo para marcar cada zona, un producto similar a las cintas adhesivas que utilizan actualmente los pintores de paredes para proteger los marcos y los cristales de las zonas pintadas. Paro la particularidad de esas primeras cintas que 3M vendía iba a causar algún equívoco.

Dick lo tenía todo previsto, para que los operarios retiraran más facilmente la cinta protectora, sólo eran adhesivos los bordes. Pero por su parte, los susceptibles pintores de las carrocerías creyeron que se trataba únicamente una forma de ahorrar cola, por lo que llamaron a la cinta humorísticamente scotch (escocesa), una descarada alusión a la fama de avaros que arrastran los escoceses. Sea como sea, agresiva o divertida, esa salida contribuyó a la creciente popularidad de la cinta protectora en las fábricas de automóviles a finales de los años veinte.

En 1930, 3M comercializó una cinta adhesiva celulósica muy parecida a la que conocemos hoy en día y, en vez de ignorar la broma de los carroceros, los directivos de la firma se apoderaron hábilmente del mote "scotch" que los operarios habían puesto al invento de Dick Drew. La empresa llevó más tarde esta alusión a adornar los envases y el extremo de los rollos con un tartán, diseño tradicional de cuadros escoceses.

Nacida bajo el signo de la racanería, la marca hizo fortuna.

Como curiosidad, en gran parte de España la conocemos como celo o cello, derivada de la marca más antigua de esta cinta en el país, Cello-Tape, aunque en zonas de Galicia, Murcia y Andalucía, también se conoce como fixo, ya que Fixo fue otra marca comercial que triunfó en esas partes del país.

Fuentes:



domingo, 1 de agosto de 2010

Regla 20-20-20: ¿Cómo disminuir el cansancio ocular?

domingo, 1 de agosto de 2010
Cada día más gente se encuentra más y más horas delante de un ordenador, tanto en el ámbito laboral como en el hogar, y este hecho esta suponiendo cada vez más problemas visuales. En la mayoría de los casos los síntomas ocurren porque la demanda visual de la tarea, excede con creces las habilidades visuales del individuo para poder realizarla confortablemente. A día de hoy, apróximadamente el 15% de las consultas oftalmológicas u optométrica, están relacionadas con el síndrome visual del computador.

Las consecuencias mas advertidas son, entre otras, la fatiga ocular, dolor de cabeza, visión borrosa, mala focalización, enrojecimiento de los ojos, el llamado "ojo seco", que consiste en que como el usuario parpadea menos al poner atención en la pantalla, la superficie ocular, o lo contrario, el llamado "ojo húmedo", que se debe a que la carga electrostática de las pantallas atrae polvo, y esto puede generar alergias oculares y por tanto humedecer el ojo.

Ahora que hemos visto los "malísimos" que son nuestros amigos, los ordenadores, pero viendo que no podemos vivir sin ellos (yo el primero), vamos a explicar una técnica para disminuir el cansancio ocular, y consiste en aplicar la regla 20/20/20.

¿En qué consiste?

Es muy sencillo, si tenemos que estar varias horas pegados a la pantalla de una computadora, aunque también podemos aplicarlo a teléfonos móviles o libros digitales, debemos observar, cada 20 minutos, por un periodo de 20 segundos, algún objeto que se encuentre a una distancia de 20 pies (6 metros). Esto permite que los ojos se reenfoquen y, de esta manera, descansen.

Aún así, no estaría de más realizar una consulta a un oftalmólogo, para que nos realizara un examen de la vista para prevenir cualquier problemática.

Gracias aduquenator por compartir este tema y poder investigarlo.

Fuentes:



 
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